Por mi parte, yo preferiría compararme con un campesino que cultiva diversos campos; en uno sembraría remolachas, en otro alfalfa, en un tercero maíz, etcétera.
Georges Perec
Artista Chileno. Nació en Santiago de Chile el 28 de Octubre de 1987. Licenciado en Artes visuales, actualmente se encuentra en proceso de titulación de la Licenciatura en Estética, ambas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. En dicha casa de estudio se ha desempeñado como ayudante en diferentes ramos de teoría, dibujo, pintura y color. Forma parte del área educativa del Museo Nacional de Bellas Artes como guía de fin de semana. Cofundador y miembro activo del Colectivo de Arte MICH. En este momento trabaja en como administrador Web de la DIRAC (Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores). Asimismo, es monitor del Taller de Cine para Niños que realiza Alicia Vega. Comprende su obra como una construcción visual, donde los recursos de representación y significación son constantemente reflexionados.
Su obra surge como una necesidad imperiosa por comprender la historia y los imaginarios que han construido la tradición visual de su país de origen (Chile). En ellas se encuentran continuas alusiones y referencias a la pintura académica del siglo XIX chileno, con todas sus imposturas, desfases y descalces propios de un país que buscó comprenderse como un territorio ilustrado y moderno. Al mismo tiempo, el artista hurga los archivos fotográficos de la constante trascendental de Chile: la catástrofe generada por los movimientos de tierra. Así, de ese modo, observa y sensibiliza pictórica y gráficamente el desdibujo panorámico de su país. Por último, analiza y propone discursos visuales arraigados en la abstracción con un fuerte sentido contextual, pues pone en tensión materialidades residuales con elementos de sopesada elaboración técnica.
Su obra se compone de muchas materialidades, formas y procedimientos distintos. En ella confluyen elementos del mundo cotidiano y doméstico, junto a las ortodoxas y rebuscadas materialidades y dispositivos de la tradición artística. Se construye desde los campos disciplinares de la pintura, el dibujo, la fotografía, el video y la performance en el espacio público. Trabaja con pinceles, lápices, serruchos, martillos y fotografías.
En sus obras existen tres patrones productivos. El primero de ellos es disciplinar y tiene que ver con la práctica técnica de La Pintura; El segundo patrón es temático y tiene que ver con El Paisaje, ya sea desde su representación sensible o su conceptualización intelectual o puramente reflexiva; El tercer patrón es situacional y tiene que ver con el Contexto Político y Social en el que sus trabajos se sitúan.
Los últimos trabajos que ha construido han sido investigaciones plásticas sobre los efectos del terremoto del año 2010 en Chile. Evidenciando a través de pinturas, dibujos, charlas y performances la imagen del paisaje fragmentado como representación histórica y social.
Exposiciones: 2012, Historias de destrucción y desborde, Galería Casa E. Valparaíso, Chile; 2011, Entre Iloca y Dichato 72º57’46’’ S 36º12’28’’ O, Galería Macchina. Santiago de Chile; 2010, Modelos de Construcción, Espacio Vilches, Santiago de Chile; 2010, Umbrales, Centro de Extensión UC, Santiago de Chile; 2010, Operación Novela, Biblioteca de Santiago, Santiago de Chile; 2009, Arte en vivo, Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Santiago de Chile; 2009, Simple, Museo de Artes Decorativas (MAD), Santiago de Chile; 2009, El objeto del objeto. Prácticas del dibujo, Corporación Cultural de las Condes, Santiago de Chile; 2009, Vía Crucis, reflexiones de alumnos en catorce pinturas Centro de Extensión UC. Santiago de Chile.
Experimento 2011
La exposición “entre Iloca y Dichato” trata sobre el viaje que ambos artistas realizaron por las costas afectadas por el maremoto de febrero de 2010, a un año del acontecimiento. Ésta, como muestra de Artes Visuales, pone de manifiesto los relatos de quienes vivieron el efecto del mar, al mismo tiempo que presenta la ruina visual del paisaje como huella de lo acontecido.
El viaje fue realizado tomando como punto de inicio la localidad de Iloca, descendiendo al sur hasta llegar a Dichato, último lugar del recorrido. Cabe destacar que el viaje se armó en el trayecto, absolutamente determinado por las caletas aún pobladas, las indicaciones geográficas locales y el mar como guía.
La muestra evidencia la sutileza de un relato sobre la acción del mar y sus efectos, enmarcados bajo el alero de un paisaje rasgado. Éstos se perciben de manera natural en las conversaciones y los paisajes registrados por los artistas.
Ambos polos, el hombre y el paisaje, configuran un entramado reflexivo que sitúa al espectador ante el papel del hombre como contra o parte de la naturaleza que lo contiene. Asimismo, la mirada de los artistas, mezcla de observación analítica y contemplativa, busca alejarse del tratamiento emocional –hipermediatizado– con el que ha sido tratado el tema por los medios.
La exposición abarca dibujo, pintura, objetos y video.
La muestra se inaugurará el día Martes 2 de Agosto a las 19:30 hrs en Galería Macchina, ubicada en el Campus Oriente de la Universidad Católica (Avda. Jaime Guzmán 3.300. Comuna Providencia).






Más información en: http://www.entreilocaydichato.com/
Los carboncillos

Los carboncillos del Seba son indomables. Me contó hace un tiempo que nunca sabe cuándo harán aparición los dibujos que hace hasta que se sienta a trabajar como llamado con impaciencia por alguien, a tal punto que a veces hace uno cada dos semanas o cuatro en un día sin saber qué lo motiva. Pareciera que se mandan solos, y es algo que se hace tangible con mirarlos tan sólo un segundo.
Todo parte de un negro absoluto que está lejos de ser ausencia. Luego se va abriendo el telón, pero nunca del todo. Ahí siempre está atardeciendo y todos ahí están en lo suyo. Los personajes que Sebastián va encontrando son escurridizos y pareciera que les molesta profundamente la luz. Salen a mirar de entre las tinieblas, pero detestan los espacios abiertos, por lo que deciden quedarse a oscuras; los lugares se reducen si no están iluminados. Los paisajes inhabitados, por el contrario, son mucho más extensos que los que sí lo están, se desatan y la mano del creador hace sus locuras hasta dar forma a una atmósfera que nos convierte, a nosotros espectadores, en los habitantes momentáneos, en los visitantes que darán testimonio de que dichos lugares efectivamente existen y que son posibles.
Si son pequeños sus trabajos es porque son ventanas ocultas de un mundo cercano a éste, de las que sólo el autor tiene llave.
Pilar Quinteros


