Así hablaba el Chucao. Capítulo primero: El vuelo
Tras pasar siglos entre los bosques lluviosos, el Chucao decidió viajar al hogar del hombre moderno: la ciudad. Sorteó la nube de humo y llegó a su zona central, su presencia en un inicio inadvertida, causó luego curiosidad y provocó una gran aglomeración, entonces el Chucao habló como sigue:
“Oh humanos, de vosotros algunos han sabido ser mis hermanos, pero la gran mayoría me parece un ser curioso y confuso. Viajáis por el mundo y algunos comienzan a hacerlo por el cosmos, pero sois recién unos niños ingenuos. Así es, pues vuestra especie no es más que una tierna infancia de lo que seríais si aprendierais la maduración. Todos vosotros os admiráis de la serpiente ¡cuán flexible y paciente resiste la vida! ¡cuán adaptada está a su entorno!. Carente de extremidades su existencia es un continuo fluir en el presente, sin agarrarse a nada, sólo escurre, ajena a las angustias vuestras. Pues os digo, aquélla es ya una especie madura, que habiendo alcanzado su senectud, vive su ancianidad en el universo con la calma y sabiduría con que vuestros ancianos yacen impenetrables en sus moradas modernas.”
“¡Miraos!, vais descubriendo rincones para luego vaciarlos creyendo que así os llenáis a vosotros mismos, apresuráis vuestro paso al descubrimiento, adelantando así vuestro trayecto a la muerte y a la nada. ¡Madurad humanos!, dejad atrás vuestra tierna y cruel infancia, ¡enterrad vuestros juguetes de niñez y descubrid quiénes sois!, ingresad de una vez en la adolescencia, esto es, en el encuentro de vuestras carencias.”
“Habéis creado leyes y herramientas, que terminaron por crearos a vosotros mismos, jugando a la verdad demasiado tiempo como para llegar a comprenderla. Os digo, no creáis en mi, verificad mi palabra en el cotidiano hastío que guardan vuestras avenidas, destejed la trampa que guardan vuestras artificiosas tautologías, secad esas lágrimas y despertad a la dicha negada por la conciencia”
Así habló el Chucao.








































Por Christian Álvarez Rojas el 20 de May de 2010
Christian Álvarez, Ensayos