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Crítica culinaria II. por Pilar Quinteros

Por Pilar Quinteros el 19 de May de 2011

Crítica, Pilar Quinteros, Textos

Critica Culinaria de Exposiciones

Critica culinaria II. Exposición visitada la semana pasada: Diamante Hueco de Rodrigo Canala en Galería Tajamar (viernes 13 de mayo)


(El siguiente análisis está estructurado de la siguiente manera: primero se hará mención de las causas y luego de la consecuencia de esas causas, además de un comentario adicional al final.)

En primer lugar inaugurar un día viernes a eso de las 19:00, 20:00 horas en un lugar como las torres de Tajamar es una apuesta arriesgada. Con esto quiero ser enfática en la importancia de hacer las respectivas averiguaciones con respecto a la circulación en ese lugar y de las actividades que se desarrollan en el perímetro al mismo tiempo que el propio evento.

Segundo, debemos recordar que en un evento inaugural no solo la comida es importante, sino la ubicación de la misma. En realidad  el punto anterior y el de ahora están emparentados, ya que ambos se refieren a la locación, sólo que el primero se mantiene en una escala macro, mientras que el segundo es  más bien un detalle, pero uno que puede transformarlo todo. ¿Dónde pongo la mesa es tema? Claro que sí. Forma parte de la problemática de la composición espacial que está presente en todo montaje; si se quiere comida en el lugar debe estar en directa simbiosis con el entorno. No debe molestar ni ser invisible, lo que resulta una difícil misión, incluso para alguien que tiene experiencia realizando  obras plásticas de instalación.

Estos dos hechos provocaron que el cocktail se desvirtuara un poco. Fue difícil de encontrar, y al ser encontrado no estaba claro si se trataba de la comida y bebidas de la exposición de Galería Tajamar o de la clase de Yoga que comenzaba a la misma hora cerca de ahí. Varias personas vivieron esa confusión. Afortunadamente un visitante de la exposición aparecía de vez en cuando para informarles a los alumnos de esa clase que se trataba de una inauguración, pero que igual podían sacar jugos y maní si querían. Sin embargo, muchas veces no había nadie cuidando la mesa y como ésta quedaba lejos de la muestra, la gente que estaba en el sector reunida con sus amigos haciendo el pre (previo a la fiesta, vámonos pa’ allá curaos) aprovechaban cada momento que se presentaba para robarse los vasos plásticos.

Todo esto era muy interesante de observar mientras uno se tomaba un jugo natural acompañado de maní con pasas sentado en el piso conversando. Lo anterior junto con que los dos sabores de jugos (frutilla y piña) estuvieran contenidos en máquinas expendedoras (dispensadores plásticos con palancas que se activaban al empujarlas con el vaso) resultaron ser los dos puntos positivos de la noche. Gracias a ese sistema uno podía hacer sus propias mezclas al agregar más de un sabor que de otro, o la misma cantidad de los dos, etc. Se puede decir que tenían a disposición todos los tipos de jugos que uno fuera capaz de inventar.

Jugos naturales v/s ubicación del cocktail desfavorable. Nota: 5,3

Pilar Quinteros

12 Respuestas para “Crítica culinaria II. por Pilar Quinteros”

  1. Cristián says:

    Me pasó lo mismo!,
    En verdad había infinita poca gente dentro de todo, y me asombraron de hecho las fotos que se publicaron del evento dps.
    Lejos era interesante también que hubiera un hervidor, el tarrito de café y la cajita de té a un costado de la mesa.

  2. Reivindicación de lo particular, allí donde se expresa como alegoría de la precariedad. Felicidades Pilar por tu pensamiento inesperado, pues su ímpetu lúdico siempre es necesario para remecer lo normativo. Que a Catalina Bauer no le guste tu crítica, que la encuentre poco relevante, pues según ella no vale la pena, es un buen camino. Arriba la crítica culinaria!

    (Se me olvidaba que Catalina Bauer apela a la crítica profesional, que según Ortega y Gasset es sólo posible de ser realizada por los profesores)

  3. Cristián says:

    En verdad es una lástima ese tipo de opiniones tan graves, qué más que contribuir a cualquier tipo de debate, lo cierran por apelaciones a una seudo autoridad profesional.
    Me parece muy atingente hacer una crítica culinaria de las inauguraciones, considerándo la inauguración cómo el primer acercamiento en el ámbito social entre el autor, la obra y su público. Y en el compartir una comida, la oportunidad de generar una cierta intimidad en la exploración de los significados prosaicos o trascendentes de la misma.

  4. admirador secreto says:

    Pilar,
    Estoy de acuerdo con todo lo que señalas [aunque no haya ido a la exposición y aunque no sepa quién es Catalina Bauer (conocida en su casa)] simplemente porque eres muy bonita y tienes buena ortografía.
    ¡Saludos!

  5. Apología a la crítica culinaria

    Es significativa la gesta que nos propone Pilar Quinteros, pues actúa en dos direcciones -para quien tiene la voluntad ociosa de pensar la cultura-, una irónica y otra propositiva. Por el lado irónico, nos lleva al terreno de lo que a fines de los años veinte el dramaturgo alemán Bertolt Brecht llamó: “crítica culinaria”, esa que servía para proveer de público al aparato de entretenimiento y cultura dominante . Por otro lado, nos propone su ojo sensible para reflexionar más allá de la obra de arte en sí misma y potenciar, de ese modo, nuestra percepción sensible.

    En relación a lo culinario propiamente tal, la experiencia estética y social del comer responde a inquietudes específicamente intelectuales referidas al sentido del gusto. La experiencia culinaria estética es ante todo la expresión de un proceso de profundización, un proceso que se enriquece constantemente e irradia su fortalecimiento en todos los demás sentidos. De ahí que, saltar de la obra al cóctel es extremar la visión crítica del espectador para motivar su pensamiento.

    El tema de lo culinario tiene un sin número de implicancias teóricas que no profundizaré ahora, pues solo me referiré a que su accionar difiere de la actitud puramente contemplativa de cierto arte visual, y su atención crítica nos entrega tanta información como la obra misma.

    Por último, lo culinario en una exposición de arte tiende a condiciona nuestra percepción de lo presenciado. El alcohol y el vino son ejemplo de eso –y su falta también-.

    PD: En realidad debemos pensarlo todo. Lo importante siempre va a ser ir a las exposiciones y pensar qué es lo que se está haciendo y cómo se está presentando. A eso último apela la crítica culinaria, a pensar lo impensado. Podría ser casi un llamado público para que todo el que quiera se ponga a escribir sobre arte, se trata de comenzar a dialogar pero desde otro lugar, el lugar de lo que no ha sido pensado. Ojalá podamos en algún momento llegar a la obra, pareciera ser que es más motivante su periferia.

  6. Tichi Lobos says:

    Y si el cóctel ya era medio deficiente, quién se fijó en la obra?

  7. Héctor Vergara says:

    Cuando NO hablamos de la obra y hablamos del contexto, otras apreciaciones o experiencias estéticas, damos cuenta de un vacío, subrayamos el hueco en la obra y su exhibición. Lo preciado y lo valioso (diamante) es el ego que queda en pie después de la nula atención a la obra. DIAMANTE HUECO.

    (Editado por Juan Pablo)

  8. Morales-Kallina says:

    Nadie los pesca

  9. juan pablo says:

    ¿cristian morales kallina? bueno, sea quien fuere, su comentario es de gran vuelo

  10. Pilar Q. says:

    ¿Nadie pesca a quién? ¿Quiénes son nadie? En realidad da un poco lo mismo si nadie pesca a los, o el que pesca a nadie no los pesca.
    Como dice Seba pensemos todo, nada puede pasarsenos por alto. Yo espero que se hable y escriba sobre la obra expuesta (ya se habló de esto como una necesidad en un post anterior), como espero que se hable de la comida, del tipo de gente que fue, porqué se hace el evento de noche y no de día. ¿Por qué se celebra una inauguración? ¿Cómo puede ser una situación creada a conciencia algo irrelevante? Es más entretenido ver las cosas que se hacen como un sin número de decisiones u olvidos.

  11. delfin says:

    quién lo hizo y por qué lo hizo

  12. Malga says:

    Era muy interesante de observar mientras uno se tomaba un jugo natural de las Máquinas dispensadoras, acompañado de maní con pasas sentado en el piso conversando con mi novia July.
    Seguramente, la pasaremos de lo mejor.

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