La Impostura de Cea-Muhr
Por Christian Álvarez Rojas el 26 de October de 2011
Artistas MICH, Christian Álvarez, Crítica, Destacados, Textos
El día de hoy, recorría la Galería Macchina con motivo de la inauguración de “Péndulos y Paralajes”, encuentro interdisciplinario organizado por el Centro de Estudiantes de Estética. Me disculparán los integrantes de la entidad y sus representados, pero no felicitaré la organización ni las obras, ya que al estar una obra mía (en conjunto con Felipe Contreras) en exposición, la recomendación vendría muy de cerca, por lo que tan solo me limitaré a agradecer la iniciativa a nombre de la comunidad universitaria. Sin embargo el espacio se comparte con la exposición “Diorama” de Felipe Muhr, la que visité y aprecié con bastante gusto, dado su inteligente configuración de una espectacularidad visual insinuante de un sentido a descubrir, creando gallineros bajo la estética de la feria científica o el rubro museal paleontológico.
Al igual que el 100% de los visitantes de cualquier exposición de arte contemporáneo en el mundo, recorrí la muestra intentando conjeturar un sentido, buscando satisfacer una necesidad enunciativa de un discurso a-lingüístico, meta-lingüístico, o x-lingüístico (como quiera, total da igual) que era requerido por la superposición de gallinas comunes, en entornos pictóricos relacionados cromáticamente con el plumaje de las aves, bajo la lógica museal ya mencionada. Así llegué a mi hogar con algunas ideas en mente, pensé -es decir, se me ocurrió creer a priori- que podía estar en frente de una constatación del uso instrumental de la vida como modelo representacional, como provocación a un espectador que sin embargo no duda en comprar la misma gallina frita tras ser criada en 60 cms cuadrados toda su vida. Todo estaba bien, hasta que leí el catálogo con el texto de Cristóbal Cea.
Aclaro antes de proseguir, que el título enlaza ambos apellidos, colocando a Cea en primer lugar, por el carácter exegético de la escritura, y su sincera vocación expositiva respecto al proceso de producción de la obra, que como ocurre en el 99,89% de las publicaciones sobre arte en Chile, son redactadas por amigos cercanos del artista. Es por ello que le creo; asumiré el texto como relato autorizado y unívoco de la obra, ya que por lo demás, de estar equivocado, este sitio está abierto para que los aludidos realicen sus aclaraciones y descargos.
Cea plantea la obra de Muhr como una ingeniería inversa, esto es, exponer desde la configuración estética, cómo los resultados de la ciencia, metonimizada en la alusión a la muestra paleontológica, vendría a ser un discurso, una categoría de relato que bajo este supuesto, mostraría absurda la -cito textual del texto- “fe ciega que -como sociedad- tenemos en la Ciencia como garantía de progreso y consenso”, y la obra se enmarcaría en “presentar a la Ciencia como una matriz estética que depende más del estilo que la veracidad”. Hasta acá no más llegamos; díganme resentido, díganme periférico, díganme negro, díganme indio e insensible, pero tuve la suerte de recibir buena educación, a saber: pensamiento crítico, por la módica suma de 5 lucas anuales (colegio municipal). Sé leer, si se me permite la jactancia, y en el texto de Cea no leo a Cea, sino que leo la herencia de la academia francesa que, como mala alumna del post-estructuralismo, y aliada sospechosamente de “casualidad” con el pensamiento “liberal” de la Escuela Económica de Austria, comienza con la diatriba de la Ciencia como “un discurso más”.
Disfrazados de multiculturales (jamás interculturales) el séquito de Derrida, Deleuze, Guattari y algún etcétera que mi mente cansada de madrugada olvida, expone la tierna intención de decir que no hay verdades superiores, que occidente ha tenido la prepotencia de imponerle su cultura al resto sin preguntar, y que cada pueblo puede autogobernarse… asumiendo toda realidad como construcción contractual de la cultura. No es que no haya nada de cierto, cualquier antropólogo serio sabe que “matrimonio” o “paternidad” significan lo que un grupo humano en un determinado tiempo y espacio necesiten que signifique, y gracias a eso nuestra especie ha perdurado; sin embargo, acá el subtexto es otro: la enajenación definitiva del individuo respecto a todo relato (pero qué coincidencia más grande, Lyotard ocupaba esa palabra) normativo objetivo, la emancipación definitiva del modelo ilustrado, no por su inviabilidad, sino por la acumulación anecdótica de sus errores supuestos como forzada condición natural.
Para quienes tenemos el criterio de leer algo más que humanidades tautológicas, conocemos de sobra el caso Sokal. No se enseña en la universidad, por cierto. Alan Sokal, físico de la Universidad de Nueva York, cansado de ver cómo filósofos francófonos posmos amparados con cómplice genuflexión monetarista por la seudoizquierda yanqui, usaban con negligencia conceptos científicos para enaltecer sus teorías, decidió emprender una treta. Escribió un artículo llamado “La transgresión de las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica”, les ahorro la pega: la fuerza de gravedad es una construcción cultural, es una construcción de la racionalidad occidental impuesta al mundo. Semejante estupidez, fue edulcorada con citas al canon filosófico de moda, con lenguaje como el que leemos en el 99,34% de los textos sobre arte, e increíblemente, fue aceptado y publicado por la revista académica Social Text, perteneciente a la Universidad de Duke. Sokal reveló con ironía su farsa, e inmediatamente Derrida y sus fans emergieron con diplomas bajo el brazo a tachar de ignorante, de resentido (¿le parece conocida la escena a escala local?) al físico, que junto a su colega belga Jean Bricmont, lanzaron en 1997 “Imposturas intelectuales”, un libro en donde se dedicaron a revelar los errores más impresentables en cuanto al uso desidioso de información científica por parte de filósofos posmodernos. Mi párrafo preferido:
Si, por ejemplo, en un seminario de física teórica, intentáramos explicar un concepto muy técnico de teoría cuántica de los campos comparándolo con el de aporía en la teoría literaria derridiana, nuestro auditorio de físicos se preguntaría, justificadamente, si dicha metáfora -apropiada o no- tiene otro propósito que exhibir nuestra erudición. Tampoco vemos la ventaja de invocar, aunque sea metafóricamente, nociones científicas que uno no domina al dirigirse a un público en su mayoría no especializado. En realidad,¿no se tratará de hacer pasar por profunda una afirmación filosófica o sociológica banal revistiéndola de una jerga con apariencia científica?
Han pasado 14 años y todavía no tenemos respuesta del otro lado.
En momentos de la historia en que parece escasear el compromiso real por asumir los costos políticos de un pensamiento verdaderamente crítico, son buenos bálsamos los productos ya testeados por el mercado del relativismo cultural. Lo curioso es que mucha seudoizquierda amparada en el posmodernismo, en el relativismo cultural, y con pancartas de “la ciencia es solo un relato más”, le pavimenta el camino para que avance sin contrincantes el neoliberalismo decimonónico, el mismísimo de Milton Friedman, que recoge el lema fundante del austroliberalismo encarnado en Friedrich von Hayek: la economía no obedecerá a la ciencia, basta con nuestros supuestos. (En una discusión con un “economista” austroliberal, me dijo: “quédate con tus ecuaciones que no sirven para nada”, por cierto, a través del inútil internet)
La destrucción presunta de normatividades universales, es una cubierta fina de espistemología que pretende esconder la justificación de la regresión evolutiva hacia el fin de la colectividad como condicionante de la vida humana, resaltando solo el mundo individual independiente de cuál sea; un solipsismo cognitivo cancerígeno en su fragmentarismo de lo real, que por capricho egoísta rechaza las certezas más fundamentales de la experiencia. La ciencia funciona, y cuando uno de sus practicantes yerra, el juicio implacable de la historia inmediata realiza la mejora correspondiente, ¿o acaso han visto que se vendan mapas de la tierra plana?, qué distinto sería el mundo si en disciplinas como el arte o la política primara el mismo criterio, en vez de los deseos de lisonjas fugaces y famas extranjeras. Vivimos en una sociedad dominada absolutamente por los resultados de la técnica, sin embargo presentamos una ignorancia proporcional sin precedentes respecto al pensamiento científico -hijo predilecto del pensamiento crítico- generando un riesgo latente y creciente; si dudamos de la efectividad de nuestra democracia, cómo no dudar aun más si quienes tienen el poder de decidir son incompetentes en las materias de discusión (como diputados religiosos argumentando en temas médicos) y la ciudadanía, único agente capaz de realizar cambios inmediatos, es continuamente desinformada, analfabetizada perversa y cobardemente por el mercado de la charlatanería.
Porque el mercado de la charlatanería abastece a todos los quintiles y rangos etarios, le lleva desde Omar Gárate, Juan Salfate, pulseras y oráculos, hasta filosofías que con un par de citas se tragan irreflexivamente la afirmación de que la distorsión del espacio tiempo por una acumulación de masa encontrada en todo el universo observado, es el invento de la sociedad industrial. Mientras los reputados artistas del canon occidental -palabra que solo es ofensiva y relativizante cuando se refiere a científicos parece- rendían pleitesía al emperador de Roma, fomentando la sumisión supersticiosa de la población desposeída, un astrónomo de apellido Galilei arriesgó la vida por contar los hechos, los porfiados hechos que terminarían por demostrar que el modelo teocéntrico de la sociedad europea sí que era construcción cultural, condenándolo a su futura desintegración. Fueron las menoscabadas ciencias las que comprobaron que el cerebro de los seres humanos, independiente de sus tamaños, posee habilidades sorprendentes y ecuánimes entre individuos, invalidando para siempre del pensamiento racional a todo tipo de racismo.
En momentos en que el mundo observa atento qué pasará en un lejano país africano codiciado por el poder político, económico y religioso, en un año en donde se estima que 7 mil millones de personas habitarán la tierra, siendo la mitad de ellos pobres, necesitamos algo más que fútiles tautologías retóricas, necesitamos avances que no tenemos, necesitamos la misma ciencia que permitió la impresión de los catálogos de Cea-Muhr y que les ofrece una esperanza de vida doblemente superior a la de sus bisabuelos. La impostura de Cea-Muhr es cómplice, independiente de si así lo desea, de la repartija del mundo sin contrapeso reconocible como objetivo, validable y verificable. Es posible que exagere en haber dedicado tantas líneas en un texto cuya centena de ejemplares será leída -en caso de serlo- en un 89,3% por personas del quintil más rico del país, quienes no sufrirán mayormente un potencial analfabetismo científico en sus vidas (aunque la muerte de Steve Jobs por preferir una terapia “alternativa” al cáncer da para pensar). Puede ser, quizá esto es un error. Pero lo que nunca será un error, es recordar que “la percepción, sin comprobación ni fundamento, no es garantía de la verdad”, advertencia de Bertrand Russell que resume el espíritu bajo el cual la humanidad a pesar de su insignificancia, ha logrado comprender algo del cosmos, disfrutar la vida, y por supuesto, crear un área de expresión que con el tiempo le pusimos “arte”.
Finalmente, no puedo dejar pasar la cita a don Gastón Soublette de su libro “Rostro de Hombre”. Me vale conocerlo y haber tenido el honor de interpretar música junto a él, además de entablar frecuentemente conversaciones en donde con sinceridad, aparece mi escepticismo y su devoción cristiana en diálogo franco. Nada más me limitaré a nombrar una clase, en donde un joven preguntó con entusiasmo “¿de dónde venimos?”, a lo que el profesor contestó sereno “somos una variedad del primate”. Por lo que ocupar una cita suya para acomodar el sustrato relativista del discurso Cea-Muhr, ni siquiera alcanza para impostura, es, derechamente, ser care raja.
Cea-Muhr, Fukuyama, Friedman, Hayek, Derrida, Kristeva, Juan Salfate, David Icke, Erich von Däniken, Alejandro Ayún, Maike Sierra. Solo falta el whisky para que se arme el carrete.
Nota: Los porcentajes mencionados son referencias vagas y retóricas, sin necesaria correspondencia con la realidad.
Christian Álvarez Rojas









































pero Christian, si quieres puede ser una constatación del uso instrumental de la vida como modelo representacional, como provocación a un espectador que sin embargo no duda en comprar la misma gallina frita tras ser criada en 60 cms cuadrados toda su vida.
respecto de tu ensayo, está impecable
Estimado Christian:
me parece que su ensayo equivoca completamente su cometido. En primer lugar, ninguna obra de arte contemporánea está dispuesta para consignar o testificar un sentido (meta-sentido o x-sentido), es decir, comenzar buscando un sustrato de articulación lingüística de esta obra, u cualquier otra, denota ya un error, pese a que, por lo que entiendo, participa ud. activamente del campo del arte. Segundo, efectivamente no podemos sino considerar al discurso científico como un discurso, es decir, arraigado en las propiedades estéticas de todo lenguaje: es precisamente aquella autoconciencia lingüística la que posibilita el principio de incertidumbre orientador de toda ciencia y su permanente falibilidad… la ciencia “progresa” en la medida en que se percata de su retórica. Hoy los dinosaurios tienen plumas, hace un par de años escamas de reptil. Ese es el efecto estético propio de toda disciplina. La fe en la ciencia, como toda fe, tiende a enceguecer a quien la adscribe… eso no quiere decir que la verdad científica sea equiparable con cualquier otra verdad no empírica o de facto, sino que el sólo principio de “verdad” (o “progreso”, por ejemplo) es ficticio, es mero relato… es estético.
Víctor
“En primer lugar, ninguna obra de arte contemporánea está dispuesta para consignar o testificar un sentido (meta-sentido o x-sentido), es decir, comenzar buscando un sustrato de articulación lingüística de esta obra, u cualquier otra, denota ya un error, pese a que, por lo que entiendo, participa ud. activamente del campo del arte”
En ningún caso pretendo asumir a la obra mencionada, ni a la totalidad de las obras con esa disposición. Tan solo hago una muestra personal sincera del proceso de observación, que como aclaro dentro del texto, se vio impulsada por el carácter del texto que analizo. Me refiero a un texto, no a una obra.
“Segundo, efectivamente no podemos sino considerar al discurso científico como un discurso, es decir, arraigado en las propiedades estéticas de todo lenguaje: es precisamente aquella autoconciencia lingüística la que posibilita el principio de incertidumbre orientador de toda ciencia y su permanente falibilidad… la ciencia “progresa” en la medida en que se percata de su retórica ”
El principio de incertidumbre es una característica de la naturaleza subatómica, que solo se encuentra como factor determinante en la mecánica cuántica. Asumir ese principio revolucionario a la totalidad de la ciencias es un error. La “autoconciencia lingüística” no juega entonces un rol determinante en el desarrollo científico, sino un complemento socializador de los enunciados teóricos.
” La fe en la ciencia, como toda fe, tiende a enceguecer a quien la adscribe… eso no quiere decir que la verdad científica sea equiparable con cualquier otra verdad no empírica o de facto, sino que el sólo principio de “verdad” (o “progreso”, por ejemplo) es ficticio, es mero relato… es estético.”
La fe, es una predisposición subjetiva que no entra en este caso. Posiblemente exista gente que tenga fe en la ciencia, pero difícilmente son científicos, y de ninguna manera la ciencia se ve afectada por dicha predisposición. Fe es la aceptación unívoca de algo sin pruebas. Por consiguiente, es una afirmación totalmente improcedente y sin base decir “fe en la ciencia” en términos operativos, pues la ciencia no puede, por su constitución metodológica, proceder sin pruebas.
Finalmente, “verdad” o “progreso” no pueden entenderse en términos absolutos, en la medida que la sociedad industrial heredera del modelo mecanicista clásico y religioso de Newton lo proclamaba: estamentos absolutos e irreductibles. Pero sí es absolutamente posible establecer criterios de verdad y de progreso bajo marcos determinados. Es verdad que usted morirá y que es atraído por la tierra, hechos que no dependen de un discurso ni de una estética, por más que en su tránsito por toda cultura obtengan tratamientos estéticos particulares.
Christian,
Gracias por leer el texto, pero aquí el post-estructuralista afrancesado claramente no soy yo.
Saludos,
Cristóbal.
Me encantó la discusión… prosigamos:
‘La “autoconciencia lingüística” no juega entonces un rol determinante en el desarrollo científico, sino un complemento socializador de los enunciados teóricos.’
Si el elemento lingüístico es sólo un complemento socializador del enunciado teórico de la ciencia ¿cómo es posible el conocimiento científico sin aquel complemento? Tiendo a pensar que resultaría imposible hablar de ciencia sin su respectivo lenguaje, lo que haría de su autoconciencia lingüística no un complemento, sino su base fundacional.
“La fe, es una predisposición subjetiva que no entra en este caso. Posiblemente exista gente que tenga fe en la ciencia, pero difícilmente son científicos, y de ninguna manera la ciencia se ve afectada por dicha predisposición. Fe es la aceptación unívoca de algo sin pruebas”
Efectivamente se puede considerar la frase “fe en la ciencia” como un oximoron, mas desde un punto de vista crítico comprenderá que no lo es: en general muchas de las teorías más influyentes en la historia de la ciencia carecieron de demostración inmediata, inclusive gran parte de la ciencia se sustenta sobre un principio especulativo difícilmente demostrable o, mejor dicho, cuya demostración es o relativa o muy posterior. En ese sentido, la fe científica no es sino la capacidad verosímil de conceder como demostrable aquello que se adscribe a una norma, más esa norma ha sido conformada en función de un lógica propia del lenguaje. Por ejemplo, ud. propone el hecho (empírico) de que moriremos, sin embargo, la categoría “morir” es lingüística y puede refutarse desde el propio lenguaje de la ciencia (la materia, por ejemplo, no desaparece… ¿morir no es desaparecer? ¿morir es transformarse? si la respuesta es afirmativa ¿morimos cada día?… etc. Como verá, la mera definición de un dato aparentemente objetivo es siempre materia de una proyección subjetiva. O mejor dicho, toda apariencia objetiva es liderada por un supuesto del sujeto. Y, si es apariencia de objeto, es estético.
puta que te salio lindo lo relativo a la muerte, Victor. me dieron ganas de morirme ( a lo checopete eso si ).
esta muy bonita la discucion, de caballeros, por lo demás.
no se por quien tomar parte. voy a ver “Su nombre es Joaquin” y a la vuelta decido, si es que logro entender despues de volver a leer los argumentos enarbolados.
les dejo tarea… cual es el animal mas rapido del mundo?
Si los animales tuvieran sus propios Juegos Olímpicos, habría varias medallas de oro para los ganadores en pruebas de velocidad.
En tierra, el largo y delgado cuerpo del guepardo cruzaría la meta en primer lugar en las pruebas de sprint. Sus fuertes músculos están preparados para correr muy rápido en distancias cortas. Un guepardo puede alcanzar velocidades de hasta 112 kilómetros por hora.
En comparación, los humanos somos unos perezosos. Michael Johnson posee el record como el humano más veloz en 37 km/h. Y solo corrió 200 metros.
Incluso el Tiranosaurus Rex podía superar a la mayoría de nosotros, con su ritmo de 29 km/h.
En el aire, el halcón peregrino ganaría de calle la competición. Cuando se lanza en picado sobre una presa pasa de 88 a 434 km/h.
En agua, el pez vela arrasaría en las pruebas natatorias. Su afilado cuerpo puede viajar a velocidades de hasta 109 km/h.
En el año 2006, la bióloga de la Universidad de California Sheila Patek, anunció que las quijadas de la hormiga mandíbulas de trampa, causaban el golpe depredador más veloz del reino animal. Cerrando sus diminutas fauces a 233 km/h, realmente este insecto le da otro sentido al término “comida rápida”.
Traducido de What Is the World’s Fastest Animal? (autor: Corey Binns)
Cristóbal:
Tampoco dije que lo fueras, hablo de una herencia, de convergencias propositivas, en el peor de los casos de mi parte, muestro a lo que se puede llegar si no se advierte el riesgo de malinterpretar lo que implica la ciencia. La autoproclamación de una identidad no dice mucho, Lagos se dice socialista y Piñera se dice progresista, así que…
Víctor:
“Si el elemento lingüístico es sólo un complemento socializador del enunciado teórico de la ciencia ¿cómo es posible el conocimiento científico sin aquel complemento? Tiendo a pensar que resultaría imposible hablar de ciencia sin su respectivo lenguaje, lo que haría de su autoconciencia lingüística no un complemento, sino su base fundacional”
Si fuera aquella la base fundacional de la ciencia, tendríamos tantas ciencias como lenguajes posibles, muchas de ellas imposibles de congeniar entre sí, y con resultados completamente distintos entre aproximaciones similares. Claramente ello no ocurre, de hecho es completamente al revés: independiente de los lenguajes que prosigan a la ciencia, los hechos resultan inmunes.
“Efectivamente se puede considerar la frase “fe en la ciencia” como un oximoron, mas desde un punto de vista crítico comprenderá que no lo es: en general muchas de las teorías más influyentes en la historia de la ciencia carecieron de demostración inmediata, inclusive gran parte de la ciencia se sustenta sobre un principio especulativo difícilmente demostrable o, mejor dicho, cuya demostración es o relativa o muy posterior”
¿Cuáles teorías? Si una proposición carece de información suficiente como para validarse empíricamente por cualquier observador externo, sencillamente no es teoría, es hipótesis pendiente de comprobación, que puede ser muy querida por sus adherentes, pero en ningún caso se aplica con criterio explicativo ni predictivo, sino tan solo especulativo”
“En ese sentido, la fe científica”
bueno en qué quedamos…
“…no es sino la capacidad verosímil de conceder como demostrable aquello que se adscribe a una norma, más esa norma ha sido conformada en función de un lógica propia del lenguaje”
¿Forma parte de un lenguaje interno la proporción encontrada por Kepler entre el cuadrado del período de órbita de un planeta y el cubo de su distancia media al sol? Claramente no. De hecho, el lenguaje que él ocupó para explicarlo, intentaba encontrar una música cósmica compuesta por Dios, repartida en proporciones equivalentes y que pudiera resolver los inconvenientes de la música modal renacentista.
“Por ejemplo, ud. propone el hecho (empírico) de que moriremos, sin embargo, la categoría “morir” es lingüística y puede refutarse desde el propio lenguaje de la ciencia (la materia, por ejemplo, no desaparece… ¿morir no es desaparecer? ¿morir es transformarse? si la respuesta es afirmativa ¿morimos cada día?… etc. Como verá, la mera definición de un dato aparentemente objetivo es siempre materia de una proyección subjetiva. O mejor dicho, toda apariencia objetiva es liderada por un supuesto del sujeto. Y, si es apariencia de objeto, es estético”
Otro error: la categoría de morir es biológica, y se define en los animales como el cese total de actividad cerebral. Con eso una persona muere, no existe, su personalidad se extingue independiente de la permanencia de sus átomos. Ciertamente ninguna constitución ni cultura define la humanidad como la suma de sus compuestos, sino como una relación específica entre estos. Por lo demás, si entendemos estética solo como apariencia, estaríamos ignorando 100 años de resignificación de la palabra y de la disciplina.
Podrán ir a misa, podrán gritar ofuscados que no son de izquierda (al fin nos vamos sincerando dentro de este mundillo, y eso que la mención era para la academia estadounidense tras el prefijo seudo), podrán desconocer a Derrida y al post-estructuralismo, pero los hábitos de consumo y de adoctrinamiento académico terminan por ser cómplices; muchos de los miembros del Pol Pot probablemente nunca leyeron a Trotsky y jamás se habrían declarado stalinistas, pero ya vemos las convergencias ofrecidas por los hechos.
+la paradoja en ciencia, ej: física
+Las plantas mueren cuando:…………..
+si cito a Foucault ¿quién depositó en mi cuenta?
Juan
+la paradoja en ciencia, ej: física: Se queda dentro del átomo.
+Las plantas mueren cuando: Se enseña en segundo medio.
+si cito a Foucault ¿quién depositó en mi cuenta?: Cabriola digresiva. Común en el gremio.
Me parece muy interesante lo que se ha dado en este artículo, un conglomerado crítico que analiza y da sentido a un asunto que muchas veces pasa desapercibido, a saber: el texto de catálogo. Cuestión significativa, pues requiere de parte de los comentaristas un trabajo no menor, haber mirado y pensado la muestra de Felipe, además de haber leído y analizado el texto de Cristóbal. En ese sentido, me parece importante que discusiones como éstas existan, ya que evidencian una clara disposición crítica y constructiva que da sentido a lo percibido, en oposición al letargo pétreo e insensible que muchas veces inunda nuestra crítica oficial.
Ahora bien, por otro lado, comparto con Christian lo que dice al comienzo sobre la obra de Felipe, pues también la aprecié con bastante gusto, se nota mucho el esfuerzo de éste para entregarnos un trabajo de calidad, que se apropia felizmente de las dependencias de la galería. En ese sentido, no cabe duda que su obra nos constata el uso instrumental de la vida de la gallina como modelo representacional, una clara provocación al espectador que no duda en comprar la misma frita tras ser criada en 60 cms cuadrados toda su vida.
Respecto al texto del catálogo, me pareció interesante el vínculo entre estética y ciencia. Claramente es sólo un punto de vista, que se sitúa en el contexto del desarrollo universal del pensamiento, más allá de cualquier coyuntura histórica particular. De hecho cuando vi la obra sin leer el texto, también pensé en cuestiones relativas a la vida animal como espectáculo -no el de la ciencia, sino el espectáculo de las artes-. Incluso pensé en el criadero de gallinas que durante mucho tiempo tuve en mi casa, con su olor y sus sonidos particulares. Lo que más me molestó del texto del catálogo es que tenía mal puesto los números de los pies de páginas, un descuido un poco incómodo. Las preguntas que me surgen a mí son otras, como por ejemplo: ¿Existe algún vínculo entre la obra de Muhr y “El happening de las gallinas” de Leppe, realizado en plena dictadura militar (1974)? ¿Desde qué contexto Felipe construye su obra?
el animal más rápido del mundo es el correcaminos de la Warner Bros. y en segundo lugar el ratón Speedy González de la misma compañía…
Y prosiguiendo con la discusión (como mero decorado a la muestra de Muhr y el catálogo de Cea, o coincidiendo con Riffo, para que “la cosa del arte” no muera):
“Si fuera aquella la base fundacional de la ciencia, tendríamos tantas ciencias como lenguajes posibles, muchas de ellas imposibles de congeniar entre sí, y con resultados completamente distintos entre aproximaciones similares. Claramente ello no ocurre, de hecho es completamente al revés: independiente de los lenguajes que prosigan a la ciencia, los hechos resultan inmunes.”
Pregunto los siguiente, pues si me pudiese responder creo que llegaríamos a un acuerdo al respecto, conociendo mejor aún su postura: ¿la física no difiere de la biología? ¿no utilizan terminología específica o, incluso, definiciones de un mismo concepto en sentidos diversos? ¿No hay una distinción entre las conclusiones de una teoría cuántica y la matemática pura? y siendo la matemática la gramática propia de una ciencia ¿no posee ésta una modificación histórica e ideológica en el devenir?
“Otro error: la categoría de morir es biológica, y se define en los animales como el cese total de actividad cerebral. Con eso una persona muere, no existe, su personalidad se extingue independiente de la permanencia de sus átomos. Ciertamente ninguna constitución ni cultura define la humanidad como la suma de sus compuestos, sino como una relación específica entre estos”
Parafraseando a un estimado más arriba: ¿las plantas no mueren? ¿y los organismos unicelulares no viven?… ¿el sólo concepto de la humanidad como suma de conceptos no es una mera categoría lingüística?
” Por lo demás, si entendemos estética solo como apariencia, estaríamos ignorando 100 años de resignificación de la palabra y de la disciplina.”
Inclusive hoy, estética es apariencia (no sólo apariencia material, por supuesto, pero si su aparecer) Si inclusive hoy los problemas de la estética refieren a los problemas de la representación, no podemos sino conceder la importancia de lo aparente para la disciplina.
Me queda una última duda rondando en la cabeza y que en este caso ya no está en la propuesta del texto del catálogo, pero que de todos modos comienza a propalarse en la discusión: si los hechos son inmunes a las declinaciones del lenguaje ¿por qué hoy existen partículas más rápidas que la luz? ¿la ciencia se encuentra en un error permanente? si es así ¿cómo experimentamos la inmunidad de los datos que la ciencia nos provee, si es la propia ciencia la que brinda aquellos datos? o, mejor dicho ¿cómo observar los datos del mundo con plena objetividad, si el propio observador es un sujeto?
¡Transformemos esta conversación en un nuevo artículo!
¡Ah! Una última cosa… perdón:
“¿Forma parte de un lenguaje interno la proporción encontrada por Kepler entre el cuadrado del período de órbita de un planeta y el cubo de su distancia media al sol? Claramente no. De hecho, el lenguaje que él ocupó para explicarlo, intentaba encontrar una música cósmica compuesta por Dios, repartida en proporciones equivalentes y que pudiera resolver los inconvenientes de la música modal renacentista.”
Eso, estimado, es verosimilitud del lenguaje matemático ¿no?
“Pregunto los siguiente, pues si me pudiese responder creo que llegaríamos a un acuerdo al respecto, conociendo mejor aún su postura: ¿la física no difiere de la biología? ¿no utilizan terminología específica o, incluso, definiciones de un mismo concepto en sentidos diversos? ¿No hay una distinción entre las conclusiones de una teoría cuántica y la matemática pura? y siendo la matemática la gramática propia de una ciencia ¿no posee ésta una modificación histórica e ideológica en el devenir?”
Todo bien hasta que aparece la palabra gramática. Quienes sepan más de un idioma, sabrán que la gramática muchas veces es derechamente incompatible, impidiendo la literalidad. Las matemáticas no son “gramática”, por algo existe la físico-química, la astrobiología, o un ejemplo más cercano, conocido y a la mano: la medicina.
La matemática vendría a ser una partitura: la alteración de un orden no nos otorgaría nuevos “sentidos” ni “expresiones”, tan solo la volverían incoherente e improcedente. La mecánica cuántica es lamentablemente el caldo de cultivo para las imposturas más obstusas, por el solo motivo de que está aún en proceso, y lo está precisamente, gracias a las matemáticas, de hecho, han sido las matemáticas las que han anticipado resultados descubiertos a posteriori, como el neutrón o la existencia de antimateria. E insisto, podrán hacerse las apropiaciones históricas que se quieran, pero los hechos no cambian.
“Parafraseando a un estimado más arriba: ¿las plantas no mueren? ¿y los organismos unicelulares no viven?… ¿el sólo concepto de la humanidad como suma de conceptos no es una mera categoría lingüística?”
Si lo quieres llamar así, qué puedo hacer yo por impedirlo, no le impido rezar a mi madre ni se lo cuestiono. Pero había vida antes del lenguaje, de hecho, hay vida que aún no ha sido nombrada. Las respuestas a las dos primeras preguntas como dije, se enseñan en segundo medio.
“si los hechos son inmunes a las declinaciones del lenguaje ¿por qué hoy existen partículas más rápidas que la luz? ¿la ciencia se encuentra en un error permanente? si es así ¿cómo experimentamos la inmunidad de los datos que la ciencia nos provee, si es la propia ciencia la que brinda aquellos datos? o, mejor dicho ¿cómo observar los datos del mundo con plena objetividad, si el propio observador es un sujeto?”
No “hay” ahora partículas “más rápidas que la luz”. Los neutrinos, existen desde que hay universo, y lo descubierto es que bajo condiciones extremas, no naturales, presentan un desplazamiento no concordante con la velocidad de la luz. Todavía se están midiendo y analizando los datos. De hecho, lo más probable es que haya sido un error en las mediciones, lo digo pues lo he hablado con físicos. Pero en caso de ser cierto, que un neutrino bajo condiciones extremas puede desplazarse más allá del límite c, no afecta para nada el conocimiento que se tenía de ese límite para todo el universo bajo las condiciones ya estudiadas; que la relatividad general se contraponga al mecanicismo de newton no anula sus leyes, tan solo las contextualizan a un nuevo límite, a medida que se amplía la comprensión de universo, es decir, tropezarte todavía te tira al suelo.
“Eso, estimado, es verosimilitud del lenguaje matemático ¿no?”
Bueno, hay gente que mal entiende el problema de observación en mecánica cuántica, y le dice “ley de atracción universal” aplicándola a la vida diaria como una nueva religión new age. Insisto, si le quieres decir así, es una responsabilidad individual, yo prefiero llamarlo: hecho. O como dicen los frívolos e insensibles científicos: leyes de la naturaleza.
Es curioso que de todos los científicos que he conocido, que son muchos, y muchos son mis grandes amigos, ninguno pretende explicar la revolución francesa, un trío teardío de Beethoven, o la poesía de Schiller, bajo sus áreas de estudio. Pero desde las humanidades aparece a veces la prepotente impostura de asignarle sus categorías de a penas unas décadas al funcionamiento de disciplinas que, al margen de debates entre inexpertos, siguen su curso dejando cambios y aportes a la vida cotidiana.
Aclaro que no juzgo, también soy amigo de mis amigos, y creo que reaccionaría con la misma automatización si a uno de ellos le llamaran por ahí “care raja”, pero si por algo soy amigo de mis amigos, es porque sé que no van por la vida haciendo méritos para ello, y que de hacerlo, en sus familias tuvieron la humildad de enseñarles a pedir disculpas. Acá el tema es muy simple, a pesar del intento improcedente de Víctor de trasladarlo a su campo: el texto de Cea realiza afirmaciones impresentables, que cité de forma textual, y que dieron motivo a mi texto, nada más.
Me sorprende que siendo tan prolíficos en ironías en otros sitios, acá guarden un extraño silencio los principales involucrados, resguardándose en el intento de apropiación discursiva del problema por parte de Victor, que ilustrativamente no vuelve a los puntos que ya voy aclarando.
“fe ciega que -como sociedad- tenemos en la Ciencia como garantía de progreso y consenso”, “presentar a la Ciencia como una matriz estética que depende más del estilo que la veracidad”, la cita a Soublette, son las imposturas, el resto, intento de decorar y así perder de vista el tema.
Tengo claro que intentan decirme, desde el momento que leí el texto, que las gallinas quieren espectacularizar la imagen que resulta de la ciencia, en su transformación con el tiempo y bajo la lógica museal. Pero las citas que pongo y que menciono, dicen algo completamente diferente, que en vez de ser aclarado, en vez de ser rectificado, tan solo se evade con el barroquismo propio de las humanidades tautológicas, que podrán renegar de todos los autores e ideologías que menciono, pero que dense cuenta que les pavimentan el camino, aunque no quieran. Si es por mostrar una operación pictórica que, de ser efectivamente la propuesta del autor, como dice Sebastián y como digo yo al inicio de mi texto, es sencillamente fascinante. Pero se le escapó la tortuga a Cea en el texto, no se aguantó las ganas de ir más allá proclamando la consigna que te deja como tchoro (sic) en lugares donde la gente le hizo el quite al lenguaje crítico propio de la ciencia, que no es más que pedir evidencias para lo que se dice.
Tuve la suerte de tener profesores brillantes en ciencias, uno de ellos, alumno en su tesis doctoral de Linus Pauling (ya aclaré que por cinco lucas anuales), de no ser por la música habría sido científico, de hecho, si pudiera, si tuviera el nivel de vida del 87,3% de los estudiantes y egresados de arte en Chile, no dudaría en estudiar alguna ciencia; por lo que esos procesos críticos también los he aplicado y los aplico continuamente en mí. A los 15 años me declaraba socialista, marxista materialista y progresista, pero me di cuenta al poco andar que era homofóbico, que era nacionalista, y que a la larga en el día a día le daba el favor a Pinochet, a La UDI y a la corrupción de Lagos, claramente el error era mío y no del mundo, y aprendí a superar y retractarme de los errores mencionados -la homofobia y el nacionalismo-, independiente de que cambiase en el futuro mi autodenomiación política a socialdemócrata neokeynesiano y humanista secular. Por suerte, no se me ocurrió vender el sillón -caso de don Otto-, les sugiero humildemente que no hagan lo mismo.
He seguido con mucha atención todo lo que se ha escrito. Asumo Christian, que te gustó la muestra y agradezco que te hayas tomado el tiempo de escribir. Creo eso sí que te equivocas al afirmar el “sustrato relativista” de la obra y el texto.
La muestra se plantea desde un escepticismo visual y de la paradoja que supone la ciencia como relato, como bien dice Víctor Díaz. Si en algo confío es en la ciencia, pero mientras se dé a conocer a través de imágenes no puede sino generar tantas certezas como incertidumbres, dado que las imágenes por definición mienten. A muy grandes rasgos, intento instalar mi trabajo desde ese lugar y creo que el texto profundiza en lo mismo.
Respeto todas las lecturas que se le puedan dar y considero necesario el debate. Lo que no me gusta Christian, es que, dedicando muchas líneas en demostrar puedes entender textos mucho más complicados, nos trates de careraja por algo que tú a todas luces no entendiste.
Y Riffo, no conocía el trabajo de Leppe, gracias por el dato.
No no no Felipe, lee mejor el último párrafo, lo puse bien clarito, care raja es poner el texto de Soublette para darle peso a la afirmación sin base de: “presentar a la Ciencia como una matriz estética que depende más del estilo que la veracidad”, basándome en conocer al profesor directamente, por lo que me consta lo que piensa y no piensa acerca de la ciencia.
Si me planteas tu pensamiento en términos de imagen, nada que decir ni que reprochar, de hecho lo felicito. Pero por favor, no pienso seguir citando textualmente el texto que tampoco es tuyo: acá Cea, ocupando como base tu obra, no se aguantó la tchoreza (sic) de cuestionar a la ciencia como un todo. Es fácil decirle al otro que “no entiende” en vez de asumir una incoherencia. He explicado con mucha paciencia y en muchas líneas a qué me he referido, pero se sigue reaccionando escudándose en la totalidad de la obra y en una supuesta lectura que se asume yo tuve, sin reparar en que mi crítica jamás, repito JA-MÁS, realiza juicios acerca de su construcción plástica ni de su presentación, no es lo mío esa crítica, puedes revisar mis textos acá y ver que no es mi pega.
Es además por decirlo suave, desubicado decir que no entendí, cuando citaré lo que puse precisamente antes que tú y que o no leíste o no te tomaste el tiempo de asimilar:
“Tengo claro que intentan decirme, desde el momento que leí el texto, que las gallinas quieren espectacularizar la imagen que resulta de la ciencia, en su transformación con el tiempo y bajo la lógica museal. Pero las citas que pongo y que menciono, dicen algo completamente diferente, que en vez de ser aclarado, en vez de ser rectificado, tan solo se evade con el barroquismo propio de las humanidades tautológicas, que podrán renegar de todos los autores e ideologías que menciono, pero que dense cuenta que les pavimentan el camino, aunque no quieran”
¿quiénes son los que leen y no entienden? Partiendo por las enciclopedias y las clases de biología del colegio.
bueno, ahora me pongo serio.
lo que a mi me interesa de todos estos escribires es lo siguiente.
Las ciencias duras se valen de dos herramientas, si es que no de una con dos extremidades (piénsese en un taladro con dos brocas o en un cepillo que le trae el limpia paladar un lapiz pasta con puntas intercambiables marca parker modelo lhooq1919) la matemática y la lógica.
de la primera recordar que se funda en axiomas y un axioma es una premisa que no acepta demostración… son pequeñas velitas prendidas a la virgen de lourdes o reglas del juego monopoly o go, o el juego que más le guste o menos le moleste.
la lógica es la que se encarga de evaluar planteamientos como verdaderos o falsos según una tabla de reglas y en ciencias ambas se rozan hasta engendrar varios niños y niñas.
otro paréntesis y remato con el tema para discutir. cabe la pregunta y posterior debate de si la matemática constituye un invento o un descubrimiento, ¿es de la naturaleza de donde se deduce el la matemática o desde la matemática se induce la naturaleza?
ahora hago un pequeño recuerdo de la fenomenología y la hermenéutica y las plantas que cada una de estas escuelas le marchitó a la otra.
ahora voy a decir unos nombres como Popper, Hume y Kuhn. listo.
ralla para la suma
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la ciencia no es una entidad extrahumana, alterhumana, ahumana, deshumana, por tanto está llena de las cosas humanas con, eso si, la garantía de un método de validación, por lo que exige de lo humano para su construcción y por cierto la evaluación de sus prácticas (en estricto rigor de los humanos que hacen ciencia por parte del resto de los humanos que hacen o no ciencia(lo que a su vez exige una nueva revisión de estos(al infinito(y(más allá)))))
es en ese sentido que puedo estar de acuerdo con lo que plantea el texto que no leí de cea-muhr, pero claro, lo que dice Christian no deja de ser interesante como ensayo, como advertencia de los discursos y sus instrumentalizaciones.
finalmente, ya que muchos me han mandado mails preguntándome la respuesta correcta para “+Las plantas mueren cuando: ” la respuesta “se enseña en segundo medio” es una posibilidad, pero para obtener todo el puntaje habría que recurrir a que es vida, y para responder eso habría que decir autopoiesis, luego, las plantas mueren cuando: las condiciones para esa autopoiesis se interrumpen.
tarea para la caza: leer a todos los autores nombrados en el foro.
Ojalá que tomen en cuenta la posibilidad de subir esta discusión como un artículo de la revista web, pues creo que es muy interesante poder debatir de esta manera, es decir, cuando las posturas se encuentran tan alejadas y, con ello, los argumentos se defienden a sangre.
Quisiera agregar un asunto más a lo planteado por Juan Pablo,con quien estoy sumamente de acuerdo.
Una cuestión que siempre me ha llamado la atención es el “descubrimiento” o “invención” (aquí depende otra vez de la postura ideológica) del número 0. Inclusive no sabemos muy bien si es un número natural, entero, si puede dividir a otros números, qué pasa cuando se divide a sí mismo, etc. De hecho, en rigor no es una unidad, sino su ausencia… es extraño o bien llamativo que un hecho matemático resulte tan relativo ¿será acaso porque todo dato requiere de su interpretación?
Christian ha insistido con el argumento newtoniano, pues concuerdo en que es uno consistente (“si tropiezo caeré, si suelto algo de mi mano, se precipitará, etc)pero al respecto también me caben un par de dudas: ¿las cosas caen o son atraídas? ¿podemos afirmar con plena seguridad que cada vez que suelte algo aquello caerá? Con respecto a esto último, la experiencia nos dicta que en el 100% así ha sido… suponer que eso ocurrirá en el futuro ya no es empírico, sino axiomático. Y como lo comentaba Juan Pablo, cada vez que hay axioma, hay una fe implícita en éste.
Respecto a la partitura musical, habría que considerar que ella también posee su propia gramática (la blanca, la negra, etc.) y la alteración de su orden (en ambos casos) no destruye el sentido sino fabrica nuevos. En el caso de la ciencia sospecho que ocurre algo similar y, puedo afirmar, que fatalmente ésta está destinada a vérselas con su comunicabilidad, pues es conocimiento; siendo así, no puede eludir el carácter lingüístico de sus formulaciones (una ecuación, un teorema, una hipótesis) ni con el matiz estético de sus operaciones.
El punto aquí que he tratado de exponer con insistencia es el siguiente: la ciencia aborda hechos incuestionables, pero fatalmente no estamos habilitados de dar con los hechos sino “humanamente”, es decir, con las proyecciones propias de un haber cultural e ideológico. Por tanto, un hecho incuestionable es siempre relativo a su exposición y, en consecuencia, siempre ficticio (no falaz, sino relato verosímil del entorno). Si es así, adjudicarle mayor veracidad a la ciencia que al resto de las disciplinas del pensamiento es no considerar su “humanidad” implícita y constitutiva. Y cuando alguien aborda “impropiamente” un concepto científico, no es necesariamente por falta de conocimiento, sino por falta de especialización disciplinar (es decir, no conoce la lengua propia del campo). Así como Christian no conoce científicos que aborden la filosofía, el arte u otra disciplina afín, varios nos hemos topado con científicos y matemáticos que han generado aproximaciones notables al respecto. Es más, podría inclusive asegurar que la distinción entre ciencia y “humanidades” no es más que un efecto del capitalismo… antes no había mayor distinción (como en los mismo ejemplos que ha consignado Christian).
Lo siento me alargué mucho.
Saludos.
Juan
Lamentablemente no te enseñaron muy bien lo que es un axioma, es decir, parece que pusieron ejemplos equivocados. Que un axioma “no acepte” refutación, es equivalente a decir que en el resultado de 1+1 no se acepta otra cosa que no sea un 2. No se trata de la “mala onda” o del deseo arbitrario de un académico prepotente; es la porfía de los hechos que se escapan a pretensiones personalistas. Te invito a trazar entre dos puntos sobre un plano, una línea que sea más corta que una recta. Cuando lo hagas, y los matemáticos cerrados en su “fe” te digan que no la aceptan, recién ahí tu discurso de pretensión mordaz pero finalmente anulado por el ego y la poca gracia, tendrá algo de validez. Es que venir a comparar los axiomas matemáticos con reglas de Monopoly -juego que me hace mucho sentido con las ideas defendidas por el interlocutor- es francamente de una torpeza que demuestra el poco compromiso con el conocimiento, el poco trabajo por comprender disciplinas que por exigir algo más que el rebusque semántico, se tachan irresponsablemente de lo que no son.
Comprendo que en una escuela en la que como ayudantes y docentes comentan, se lee poco, y en lo poco abunda mucho tarot y cosas intereshantesh, sacar un libro de Popper, de Kuhn, o de Hume te hace tchoro (sic). En primer año de ciencias sociales, se aprenden en su contexto, y con las respectivas refutaciones y recontextualizaciones de más de un siglo, que hacen que sociólogos, antropólogos o asistentes sociales utilicen instrumentos de medición que, aunque no les guste la palabra: funcionan. Perdonen la autorreferencia pero lo sé de primera fuente al haber estudiado Trabajo Social, como no era muy bueno me preocupé de ver y a aprender de los que sí lo eran.
Y respecto a la vida, faltaron páginas de Maturana leídas o comprendidas: la autopoyesis requiere ser una diferenciación funcional respecto al entorno, con la capacidad de administrar la contingencia relacional a dicha diferenciación. Con eso, a pesar de lo mucho que falta por comprender de la vida, al menos nos sirve para diferenciar virus de bacterias, y así evitar que nos mate un resfrío.
Me permitiré citar autores que también aportarían mucho ahora: Julio Crisosto, Ronald Padavona, Gustavo Nápoli.
PS: Le aclaro al lector externo al debate (dudo que los haya, pero por si acaso), que la pesadez con que redacté esta respuesta se debe al recuerdo de discusiones anteriores con el mismo usuario, aunque de temas muy dispares. Asumo y reconozco el poco decoro, y por el momento, la escasa disposición que esto ofrece al diálogo. Espero no volverlo a hacer.
Víctor:
“Ojalá que tomen en cuenta la posibilidad de subir esta discusión como un artículo de la revista web”
No sé a qué revista te refieres, ya que nosotros no manejamos ninguna. Pero los contenidos acá publicados se encuentran bajo licencia Creative Commons 3.0, por lo que cualquier persona es libre de usarlos como quiera, siempre y cuando no altere su composición y cite a los autores.
“pues creo que es muy interesante poder debatir de esta manera, es decir, cuando las posturas se encuentran tan alejadas y, con ello, los argumentos se defienden a sangre.”
Quizá ahí está el problema, trato en lo posible de que no me gane la sangre cuando trato de pensar, por supuesto, puedo fallar muchas veces y no tengo problemas en admitirlo cuando lo veo, o si así se me demuestra.
“Una cuestión que siempre me ha llamado la atención es el “descubrimiento” o “invención” (aquí depende otra vez de la postura ideológica) del número 0. Inclusive no sabemos muy bien si es un número natural, entero, si puede dividir a otros números, qué pasa cuando se divide a sí mismo, etc. De hecho, en rigor no es una unidad, sino su ausencia… es extraño o bien llamativo que un hecho matemático resulte tan relativo ¿será acaso porque todo dato requiere de su interpretación?”
Acá ocurre una falacia post ergo propter hoc, como consecuencia de una petición de principio: se asume que “no sabemos muy bien” qué pasa con el cero, y a esa ignorancia personal, generalizada sin más, se le atribuye una causa sostenida por convicciones previas: que la ciencia es otra construcción de lenguaje, haciendo un salto lógico del hecho de que los datos requieren interpretación. A diferencia de mis interlocutores, identifico cuando existe un tema en el que otros saben mucho más que yo, en este caso las matemáticas, y por ende pueden dar respuestas mucho más esclarecedoras que las mías, por lo que recomiendo el gran libro “De los números y su historia” de Isaac Asimov http://www.quedelibros.com/libro/24384/De-los-numeros-y-su-historia.html
“Christian ha insistido con el argumento newtoniano, pues concuerdo en que es uno consistente (“si tropiezo caeré, si suelto algo de mi mano, se precipitará, etc)pero al respecto también me caben un par de dudas: ¿las cosas caen o son atraídas? ¿podemos afirmar con plena seguridad que cada vez que suelte algo aquello caerá? Con respecto a esto último, la experiencia nos dicta que en el 100% así ha sido… suponer que eso ocurrirá en el futuro ya no es empírico, sino axiomático”
Lo axiomático se debe a lo empírico. ¿atraídos o caen?, atraídos, si caen depende del punto de vista del observador, que mientras esté en nuestro planeta bajo 1g, verá que caen. El resto, ya lo dejo a juicio público, no puedo hacer más.
“Y como lo comentaba Juan Pablo, cada vez que hay axioma, hay una fe implícita en éste.”
Cada vez que hay un axioma, hay una posibilidad de que se compruebe su afirmación por cualquier observador independiente. Cada vez que hay fe, hay negación de todo tipo de pruebas, pues basta con el mero convencimiento. Por lo que, al igual que decir “fe en la ciencia”, decir “fe en el axioma” es incoherente e improcedente.
“Respecto a la partitura musical, habría que considerar que ella también posee su propia gramática (la blanca, la negra, etc.) y la alteración de su orden (en ambos casos) no destruye el sentido sino fabrica nuevos. ”
Asumo mi error al dar un ejemplo musical en un contexto en donde el tema es desconocido. La musicología existe como disciplina precisamente para precisar en parte, que las transcripciones y copias no alteren la estética musical que según los antecedentes históricos, tuvo la obra estudiada. En la actualidad existen softwares excelentes de notación musical, que pueden ayudar a comprender mejor la escritura de la música, probando con alguno, se verá que no es cosa de revolver signos a destajo, y por favor, no me refiero para nada al sistema tonal ni al estudio de la armonía.
“En el caso de la ciencia sospecho que ocurre algo similar y,”
Hay gente que sospecha que Piñera es una raza de reptil del espacio que llegó a Babilonia hace 5.000 años.
” puedo afirmar, que fatalmente ésta está destinada a vérselas con su comunicabilidad, pues es conocimiento; siendo así, no puede eludir el carácter lingüístico de sus formulaciones (una ecuación, un teorema, una hipótesis) ni con el matiz estético de sus operaciones”
Por supuesto, es así, tal comunicabilidad es la que se juega en la docencia, en la búsqueda de financiamiento para la investigación y un largo etcétera. Pero no tener la gracia para vender más escuadras que transportadores no significa que el teorema de Pitágoras sea una fe basada en axiomas arbitrarios.
“El punto aquí que he tratado de exponer con insistencia es el siguiente: la ciencia aborda hechos incuestionables, pero fatalmente no estamos habilitados de dar con los hechos sino “humanamente”, es decir, con las proyecciones propias de un haber cultural e ideológico.”
Ahí está la gran confusión, la ciencia no trabaja con descripciones, ni con interpretaciones -en términos hermenéuticos- sino con procedimientos. Sabemos cómo ocurren las cosas, con eso basta y sobra para que los aviones vuelen y para que una cápsula de medio metro descienda con márgenes de errores mínimos en la superficie de otro planeta. Los componentes estéticos y lingüísticos, innegables en su existencia por mí, son, como ya dije hace muchas líneas arriba, el uso a posteriori de la sociedad circundante, y por ello ya no es ciencia. También encuentro terrible la participación de Oppenheimer en el proyecto Manhattan, como humano erró y con horror. Pero el conocimiento respecto al hecho de cómo se comporta un átomo al ser desintegrado, es independiente de su uso.
“Por tanto, un hecho incuestionable es siempre relativo a su exposición y, en consecuencia, siempre ficticio (no falaz, sino relato verosímil del entorno)”
Bueno, Friedrich von Hayek estaría orgulloso de ti.
“Si es así, adjudicarle mayor veracidad a la ciencia que al resto de las disciplinas del pensamiento es no considerar su “humanidad” implícita y constitutiva.”
Para nada, es precisamente considerar su humanidad; su capacidad de buscar el error para que sea reparado y superado. Hace pocos años el célebre -con justa razón- Stephen Hawking debió admitir que su propuesta acerca de cómo se comportaba la materia dentro de un agujero negro estaba errónea, reconociendo la veracidad de la teoría de Leonard Suskind, un gásfiter de Nueva York. Cuando en las artes plásticas, en la literatura o en la política vea esa misma lógica procedimental -el privilegiar antes que la posición acomodaticia del poder, los hechos demostrables por cualquier observador independiente de su condición-, les tendré la misma consideración respecto al valor de veracidad.
“Y cuando alguien aborda “impropiamente” un concepto científico, no es necesariamente por falta de conocimiento, sino por falta de especialización disciplinar (es decir, no conoce la lengua propia del campo)”
Si no conoce la lengua propia, hay desconocimiento, así de simple. Qué poca humildad en no reconocer que no se sabe algo, intentando transfigurarlo en explicaciones personalistas.
“Así como Christian no conoce científicos que aborden la filosofía, el arte u otra disciplina afín,”
Jamás dije eso, lo que a estas alturas es tergiversar mis palabras -como hizo Cea con el texto de Soublette- y que constituye una falta de respeto, la que en gran parte de Santiago por lo bajo se paga con un tunazo (medida que por supuesto no comparto para nada, y que enuncio tan solo para romper una burbuja implícita respecto a la utilidad del debate y sus consecuencias prácticas dentro del contexto social que compartimos [¿?]). Lo que dije fue que no han intentado explicarlas bajo procedimientos científicos. De hecho, algunos de mis amigos científicos, son además músicos y poetas.
” varios nos hemos topado con científicos y matemáticos que han generado aproximaciones notables al respecto. Es más, podría inclusive asegurar que la distinción entre ciencia y “humanidades” no es más que un efecto del capitalismo… antes no había mayor distinción (como en los mismo ejemplos que ha consignado Christian)”
Hay que apreciar esas aproximaciones y tratar de comprenderlas en lo que son. De hecho Carl Sagan proponía que no existiese la división administrativa universitaria entre “ciencias” y “humanidades”, siendo para él esta última la denominación que elegiría para la totalidad del conocimiento humano. Eso no quiere decir, en ningún caso, que todos los conocimientos se sustenten de la misma forma, ni que la especialización académica que hoy se llama “humanidades” tenga la potestad de determinar al resto. El capitalismo ha influido en todas las áreas de la cultura, por lo que habría que explicar la distinción por más razones, que en mi posición, responden a la natural diferenciación funcional de un sistema a medida que aumenta la especificidad de su información requerida para el manejo de la contingencia de su entorno.
Me alegra al menos que ya no se haga referencia a “partículas que ahora hay” más rápidas que la luz, a cuestionamientos semánticos sobre la categoría biológica de la muerte, o a impugnaciones hacia mi disposición personal al entrar a una galería de arte. Al menos, en algo hemos avanzado.
Y finalmente, admito que desde el comienzo he ocupado un estilo de lenguaje que puede parecer hostil. Aclaro que ello no es para mí motivo de orgullo ni es un hilo conductor que considere deseable en la vida, pero como ejercicio de respeto máximo que considero a la honestidad, prefiero una forma hostil que no esconda un fin altruista, antes que redacciones aparentemente de guante blanco pero que como he expuesto, y hasta el momento nadie ha reparado, independientemente de la íntima intención de sus emisores se prestan perfectamente al servicio de las ideologías y sistemas de pensamiento que corrompen el mundo. Y como no soy cínico las diré: el neoliberalismo a ultranza, el relativismo cultural, la manipulación obscena de la subjetividad de las personas por las supersticiones y de muchas religiones organizadas.
bueno christian, cada vez es más sorprendente leerte, reconozco aquí la seriedad y compromiso con el desarrollo del pensamiento crítico fundado(de tu parte), me alegra al tiempo que revela las dificultades del mismo. Por lo pronto, la exigencia del estudio y revisión de la historia, autores y sus interrelaciones e intereses.
lo que aquí he ejercido es el pasatiempo ocioso de la opinología y el resultado es su refutación brillante, ahora y siempre está la pregunta ¿qué se hace con esto? sé que esa ha sido tu pregunta y te deseo suerte en la búsqueda de los caminos hacia la acción(esto no lo digo con ningún cinismo de la forma “del dicho al hecho”).
lo del monopoly era una provocación y lo del go la pista.
intentaré en el futuro hacer las preguntas en forma de preguntas y no de enunciados tendenciosos, aunque me divierten más los segundos, menos las horas.
Pablo
Christian, con todo respeto y asumiendo mi total ignorancia:
¿me podría responder qué diantres ocurre con el número 0 y en qué medida no está afecto a interpretación? Es que no acabo de comprender su refutación.
también me disculpo por mi mala interpretación de que ud. no conozca científicos que aborden temas, digamos, “humanistas”, lo malinterprete a propósito de esta frase: “Es curioso que de todos los científicos que he conocido, que son muchos, y muchos son mis grandes amigos, ninguno pretende explicar la revolución francesa, un trío teardío de Beethoven, o la poesía de Schiller, bajo sus áreas de estudio.” A lo cual yo respondo que hay numerosos casos de científicos que han abordado la música y la poesía desde la matemática, o la filosofía desde la astronomía, por ejemplo. Obviamente no estábamos hablando de lo mismo.
Y sobre el procedimiento científico, hay algo que no me cuadra: jamás habrá un recorrido más cercano entre dos puntos que una línea recta, no importa cuántas veces lo intente. Pero ¿qué pasa cuando cuánticamente esos puntos se unen por el doblez espacial? Se lo pregunto con el fin de informarme, pues probablemente esté cayendo en otro error, pues ese dato lo obtuve de las películas de ciencia ficción.
Me ha encantado además leer sus palabras exaltadas y furibundas, pues creo que delatan algo más que no logro descifrar. De hecho, todavía no logro leer entre líneas lo suficiente como para vincularle a alguna tendencia política o corriente ideológica (fascinante), lo cual es digno de destacar. De hecho, comparto con ud. la lucha encarnizada contra toda fe supersticiosa, de ahí posiblemente mi encono contra aquellos discursos que denotan la arrogancia propia de quien se cree propietario de la verdad, no para sí, sino hegemónica o totalitaria.
Una última cosa: cuando he mencionado la falta de conocimiento específico de la lengua del campo, me he referido precisamente a su carácter lingüístico o expositivo, que no tiene que ver con su conocimiento conceptual. A saber, no saber el habla particular no quiere decir necesariamente desconocer su existencia: un no científico desconocerá lo relativo a la gravedad, mas sabe que caerá si tropieza. Ese hecho, podría atribuírselo a la voluntad de dios, a una hormiga cabezona o a la ley de atracción. Si sabe que cae, pero no sabe por qué, es inculto en ciencia, pero no carece de conocimiento empírico. La diferencia ahí con el axioma, como norma regulativa, según ud., es que ha sido probada gracias al conocimiento de la causa originaria… pero esa causa debe asumirse como provisoria para que sea ciencia, sino recaemos otra vez en la paradoja de la fe. Entonces ¿sólo podemos decir que las cosas caen por efecto de la gravedad, mientras no se demuestre lo contrario? ¿no es eso propio de la “humanidad” propia del lenguaje y el problema de su exposición?. Cuando hablo de lenguaje científico, no me refiero al uso al corriente de “palabras”, sino de que hay una normativa discursiva arraigada en el núcleo más profundo de la historia occidental y, vuelvo a insistir, anclada en el sustrato del tardo capitalismo actual. De hecho, le tengo otra formulación para polemizar: “fe en la razón”, culpable según entiendo de los actuales sistemas de mercado.
¿qué le parece?
mañana leo su respuesta
entiendo lo que dices, casi se me ocurre que la curvatura del espacio es consecuencia de las formulaciones. el axioma implica que lo que se modifica es el espacio, no el axioma. concuerdo que ajenos a cualquier formulación están los porfiados hechos, aunque hechos sea una palabra condicionada por la biología humana, y biología y humana sean otras palabras consecuencia de la biología humana, sus criterios y distinciones bajo condiciones normales de presión y temperatura.
bueno, ese es un comentario posible.
Víctor
“Christian, con todo respeto y asumiendo mi total ignorancia:
¿me podría responder qué diantres ocurre con el número 0 y en qué medida no está afecto a interpretación? Es que no acabo de comprender su refutación.”
Como puse anteriormente, y asumiendo que pude haberlo aclarado mejor, en las matemáticas soy muy ignorante. No es un campo en el que me maneje como para responder con claridad esa pregunta, por lo que recomendé el libro de Asimov en ese enlace, de donde se puede descargar gratuitamente. Es un libro ameno e interesante, que logró responder mis dudas no solo respecto al cero, sino también al sistema binario y muchos más temas.
“también me disculpo por mi mala interpretación de que ud. no conozca científicos que aborden temas, digamos, “humanistas”, lo malinterprete a propósito de esta frase: “Es curioso que de todos los científicos que he conocido, que son muchos, y muchos son mis grandes amigos, ninguno pretende explicar la revolución francesa, un trío teardío de Beethoven, o la poesía de Schiller, bajo sus áreas de estudio.” A lo cual yo respondo que hay numerosos casos de científicos que han abordado la música y la poesía desde la matemática, o la filosofía desde la astronomía, por ejemplo. Obviamente no estábamos hablando de lo mismo.”
No hay problema, todo bien entonces.
“Y sobre el procedimiento científico, hay algo que no me cuadra: jamás habrá un recorrido más cercano entre dos puntos que una línea recta, no importa cuántas veces lo intente. Pero ¿qué pasa cuando cuánticamente esos puntos se unen por el doblez espacial? Se lo pregunto con el fin de informarme, pues probablemente esté cayendo en otro error, pues ese dato lo obtuve de las películas de ciencia ficción.”
Sucede que cuando decimos “plano”, hablamos de un espacio bidimensional. Cualquier curvatura de ese espacio, requeriría añadir una tercera dimensión, por lo que habría una línea más corta, pero ya no sería en un plano. El fenómeno mencionado a nivel cuántico, forma parte de muchas posibilidades aún en estudio acerca de la naturaleza del universo, que en el espacio tridimensional implicaría la adición de una cuarta dimensión espacial, o incluso 10 más según la teoría de cuerdas. La ciencia ficción es quizá la mejor herramienta de divulgación de la ciencia y de contextualizarla según los momentos históricos en sus motivaciones e interpretaciones, yo también la “consumo” -perdón pero a esta hora no encuentro una palabra mejor- con avidez.
“Me ha encantado además leer sus palabras exaltadas y furibundas”
Mis sinceros agradecimientos, temía estar provocando el efecto contrario.
“pues creo que delatan algo más que no logro descifrar. De hecho, todavía no logro leer entre líneas lo suficiente como para vincularle a alguna tendencia política o corriente ideológica (fascinante), lo cual es digno de destacar.”
Agradezco nuevamente, y le ofrezco mi completa disposición a responder cualquier tipo de pregunta personal acerca de esas materias.
“De hecho, comparto con ud. la lucha encarnizada contra toda fe supersticiosa, de ahí posiblemente mi encono contra aquellos discursos que denotan la arrogancia propia de quien se cree propietario de la verdad, no para sí, sino hegemónica o totalitaria.”
Es algo noble. Siempre será bueno mantener la lucha contra el uso de la palabra “verdad” en los bienintencionados pero anacrónicos términos griegos, y su heredero el cristianismo medieval: una descripción unívoca no solo del mundo, sino de su destino y propósito. La historia nos ha enseñado a punta de dolor a ser más humildes: verdad significa solo algo que podemos comprender en su ocurrencia, pero que no nos dirá nunca más nada acerca de sentidos y propósitos. Eso, quedará para las voluntades individuales o colectivas según lo necesiten.
Por lo mismo, considero tan perverso como las pretensiones totalitarias, a las relativistas; que no hay verdad, por lo tanto cualquier verdad vale. Así, no hay cómo oponerse a que en Ghana se les ampute el clítoris a las mujeres para impedirles disfrutar de su sexualidad, o más cercanamente, a la derecha chilena cuando quiere legislar temas médicos con el antiguo testamento bajo el brazo.
“A saber, no saber el habla particular no quiere decir necesariamente desconocer su existencia: un no científico desconocerá lo relativo a la gravedad, mas sabe que caerá si tropieza”
Es por ello que la ciencia avanza con mucha mayor rapidez en conocimiento y difusión en las áreas donde la experiencia es cotidiana, pero lo hace a paso lento en donde la experiencia no sirve de nada, e incluso engaña, como a nivel subatómico o macrocósmico.
“Si sabe que cae, pero no sabe por qué, es inculto en ciencia, pero no carece de conocimiento empírico. La diferencia ahí con el axioma, como norma regulativa, según ud., es que ha sido probada gracias al conocimiento de la causa originaria… pero esa causa debe asumirse como provisoria para que sea ciencia, sino recaemos otra vez en la paradoja de la fe”
La causa no es provisoria, lo provisorio sería el contexto en el cual se asume su funcionamiento. Cuando aparece un fenómeno que no responde a los patrones conocidos, como ocurre en el mencionado hace un rato principio de incertidumbre, no anula lo ya conocido; Newton sigue teniendo razón, solo que ya sabemos que no para todo el universo, sino para la dimensión de nuestra experiencia. Y por si fuera poco, estamos en una época en donde se intenta unificar teóricamente los campos aparentemente disímiles de la física.
“Entonces ¿sólo podemos decir que las cosas caen por efecto de la gravedad, mientras no se demuestre lo contrario?”
No, digamos que ya se demostró que así es y será. De la misma forma en que no se demostrará que el teorema de Pitágoras de repente nos dé otro resultado al sumar los cuadrados de los catetos.
“¿no es eso propio de la “humanidad” propia del lenguaje y el problema de su exposición?”
Lo propio de la humanidad es el lenguaje. Pero el universo, como diría Lao Tsé, “trata a sus hijos como perros de paja”, es decir, sigue su curso independiente de los deseos o convenciones humanas, por más que la seudociencia tipo “el secreto”, mal parafraseando la mecánica cuántica nos quiera engañar.
” Cuando hablo de lenguaje científico, no me refiero al uso al corriente de “palabras”, sino de que hay una normativa discursiva arraigada en el núcleo más profundo de la historia occidental y, vuelvo a insistir, anclada en el sustrato del tardo capitalismo actual”
Podría entender lo anterior en términos de la racionalidad ilustrada, que se emparenta estrechamente con el pensamiento liberal, gran sustentador del sistema monetario actual. Ya que capitalismo existe en estricto rigor desde fines de la Edad Media, y con apariciones y dispersiones en Alejandría o Babilonia, habría que hablar de un tipo de capitalismo, que sería el libre mercado, pues incluso dentro del capitalismo encontramos posiciones diversas y contrapuestas, lo que se relaciona con:
“De hecho, le tengo otra formulación para polemizar: “fe en la razón”, culpable según entiendo de los actuales sistemas de mercado.”
Si tomamos el uso de la palabra razón como su aparición estelar en la filosofía moderna en el siglo XVIII, sí, concuerdo plenamente en el uso de esa frase. En Kant y muchos de sus sucesores, incluso -según su crítica- en la escuela de Frankfurt enfocada al lenguaje como Jürgen Habermas, encontramos que se toma un concepto de “razón” o “racionalidad” como un tipo de funcionamiento de la cognición humana que formaría parte casi de un universo abstracto, neoplatónico, cuyo funcionamiento sería independiente de otras funciones, como la percepción estética o el desarrollo lúdico. Cada vez existe mayor conocimiento acerca del funcionamiento de la mente, y no se podría decir que tales funciones estén aisladas. Por lo que sostener a la razón como garantía en sí misma de un proceder lógico, luego útil y ético, se cae al solo recordar el Enola Gay sobrevolando Hiroshima, o a los médicos de Villa Grimaldi.
Por suerte la ciencia, así como la música y tantas otras áreas, no se bastan solo con la razón (aunque sí lo hicieron por siglos, como en la teoría medieval de los humores). La necesidad permanente de revisión de la información recibida y propuesta, obliga a asumir que la razón tiene los límites propios de la experiencia, y que para superarlos se debe reconocer que nuestra imagen cotidiana del mundo es solo lo que la necesidad de adaptación y supervivencia nos han dado. Es decir, Richard Feynman podía calcular las interacciones entre partículas subatómicas, pero no podía imaginarlas ni representárselas conforme a la experiencia. Lo mismo ocurre con un agujero negro o con el big bang; la razón no puede, todavía al menos, enfrentarse a principios que contradigan su experiencia, lo que cuando esos principios no han sido revisados -como en la sociedad teocéntrica- o peor aun, cuando va en la dirección directa al precipicio, es un riesgo que si no se ve, no me lo explico de otra forma que no sea la fe.
Como fe en la razón, por ejemplo, definiría a la derecha contemporánea, que no es la chilena precisamente todavía jactanciosa del latifundio, sino que la europea: un liberalismo secular, ateo, progresista a lo Sarkozy, que no tiene problemas con el aborto o con el matrimonio homosexual dada la evidencia científica, pero sí tiene muchos problemas con los impuestos progresivos o con el rol del estado, porque contradice una base lógica a la que los hechos le pasan por el frente; total, los que sufren el modelo y venden sus materias primas a punta de explotación y destrucción de la atmósfera están a 10.000 kilómetros y la casa está tranquilita. Bueno, estaba, y es lo que me da esperanzas, el peso de los hechos, lo que me preocupa es que nos falte tiempo, como cuando Borghi metía a Valdivia en el segundo tiempo en la copa América y los picantes que vemos fútbol nos preguntábamos “por qué chucha no lo puso antes”.
Wow, estoy asombrada con tamaña discusión y en realidad no tengo argumentos que aportar, sólo escribo con la intención de aclarar que sí hay lectores externos al debate.
Muy buen trabajo Christián. En serio.
Muchas gracias Cindy. El mérito eso sí, es compartido equitativamente con quienes estuvieron dispuestos a mantener el debate: Víctor, Juan Pablo. Solo hubiese sido muy fome y ahí sí que no habría habido más lectores
Amigo, usted me está sorprendiendo, para bien. Por una vez el Coco le achunta con un dato. Es que no se imagina el placer que me causa que usted use la palabra “impostura”. No le puedo felicitar aún pues debo cumplir con mi regla de oro de leer su(s) texto(s) al menos otra vez, pero desde ya, mi simpatía hacia su heroica labor.
Muchas gracias Rick, recién ahora vengo a ver su mensaje. Espero no defraudar. Aunque permítame la audacia de corregirlo: heroicas labores son las que cumplen los que defienden su tierra y cultura de la usurpación, o de quien se echa al hombro las injusticias de una sociedad entera para mantener una familia. O incluso, escribir, pero cuando el precio por hacerlo puede ser la tortura. Mi pega es mucho más fácil. Un abrazo.