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Dinámica del desprecio chileno

Si le hiciésemos caso a los (des)criterios posmodernos de enunciación de la realidad sociocultural, en Chile no habría clasismo. Esto es, porque nadie -o tan poca gente que significaría una cifra despreciable- se autocalifica como “clasista”. Por lo tanto, para parte importante de quienes componemos la fauna de las artes y humanidades, la sola palabra “clasismo” sería un término surreal que al no ser asimilable dentro de una realidad propia, se asumiría la inexistencia del fenómeno que designa. Pero no, por suerte.

En días en que la totalidad de las voces públicas condenan la misiva del Club Brisas de Chicureo -o sea, la criticó hasta Evelyn Matthei- en donde abiertamente llama a mantener la discriminación hacia las empleadas domésticas, al parecer ignoramos que existen dinámicas arraigadas en nuestra producción estética que a diario se encargan de reproducir, reafirmar, y readaptar los prejuicios cognitivos de segregación social que hoy lamentamos, creo no tanto por su imbecilidad intrínseca, sino por la estulticia de su puesta en escena.

La caricatura que he puesto como cabecera, se ríe del video en donde Arturo Vidal pide disculpas públicas por su indisciplina, que puede ver acá:

Habiendo sido asistente a simposios y conferencias, con expositores de laureados doctorados en humanidades y artes, tengo que decir con honestidad que Arturo Vidal se expresa bastante mejor que muchos de ellos. Ah, incluyo mi propia ceremonia de graduación de Licenciado. Consideremos la situación de extrema tensión: hinchas de dos países expectantes, prensa dolida por una conferencia grosera días antes, y sobre todo, el peso de la falta cometida. En las palabras leídas logro comprender con claridad el mensaje, agradeciendo una construcción formal que busca transmitir una emotividad que haga creíble sus palabras: “quiero señalar que acataré con mucho dolor la sanción que la asociación disponga; quien comete un error debe aceptar el castigo, y así será. Pero también sepan, que voy a dejar la vida por volver a usar la roja algún día”.

Pero no hay caso, sucede que Arturo Vidal, a diferencia de los directores académicos y conferencistas, tiene un color de pelo y de piel, sumado a un acento que en un país con la segregación preabolicionista de Chile, nos da cuenta instantáneamente de su origen socioeconómico. El mismo que como siempre es menoscabado simbólicamente por la viñeta de Juansotismo, por ser un comodín ideológico-interrelacional respecto a la genuflexión hacia el modelo cultural dominante, el que mientras más descendencia directa demuestre del primer mundo con su genealogía o fenotipo, será siempre enaltecido independiente de sus falencias, en este caso comunicativas.

Un ejemplo contrario ocurre con otro deportista, Tomás González, quien grabó una campaña para promover el consumo de leche. Dada la alta exigencia de la gimnasia, y lo solitario de su práctica, es perfectamente comprensible la poca práctica de comunicación pública de Tomás, que se aprecia en cómo lee su texto:

Sin embargo no aparecieron ni imitadores ni dibujantes a hacer mofa del comercial transmitido en horarios punta de la televisión abierta. Tendría que decir que me alegra, pero sería así si tal silencio fuese la comprensión de los contextos laborales y emocionales de las personas al momento de expresarse, y no, como nos indican las evidencias, de prejuicios clasistas que validan la forma según su origen, independiente de su validez constructiva; el deporte de González a diferencia del fútbol, es lamentablemente mucho más elitizado, y por ende menos accesible a personas de menores ingresos monetarios, lo que en Chile, va de la mano con rasgos físicos, como herencia del racismo premoderno de nuestros conquistadores.

Tomemos otro caso, para concluir: Alexis Sánchez. El mejor futbolista chileno del momento no habla con la prensa, al menos la chilena, y de hacerlo es con estricta mesura. Se le ha criticado mucho por ello. Sin embargo, nada se comenta sobre el origen de esta distancia, que sí es recogida en el libro biográfico “Alexis Sánchez, el camino de un crack” de Danilo Díaz y Nicolás Olea. En él se relata que cuando el jugador del Barcelona, con solo 16 años ya formaba parte del primer equipo de Cobreloa, conoce a compañeros experimentados como Nelson Tapia y Luis Fuentes, quienes deciden apadrinarlo y aconsejarlo. Fue así como con franqueza, le dijeron que no hablara con la prensa, que por su origen, por su acento, sería objeto de burlas malintencionadas por parte de profesionales de la comunicación, que le podrían afectar emocionalmente, y por ende, también deportivamente. El ejemplo más reconocible en la memoria popular es el de Francisco Huaiquipán, volante de extraordinarias condiciones que por dos comentarios humorísticos malinterpretados intencionalmente (especialmente el de “la pierna”), fue constantemente menoscabado por la prensa y por el propio medio futbolístico. A saber: era un “flaite”, la construcción estética insigne del cínico desprecio chileno, la imposición enunciativa de una etiqueta irrenunciable por su portador, mientras no acepte el canon representacional de ciudadanía impuesto por la extraña cruza nacional entre el libertinaje económico y el seudoconservadurismo retrógrado de nuestra elite.

A pesar de que Sánchez pudo escapar de Kramer, no ha podido escapar de las más sutiles dinámicas del desprecio, como puede apreciarse en el último comercial que protagoniza el futbolista:

Vemos cómo un relato en primera persona es realizado por una voz en off, perteneciente a un locutor de acento neutro aunque reconociblemente chileno. Lo cierto es que no se puede culpar a la compañía o a la agencia que haya tomado tal decisión. Teniendo los antecedentes expuestos, la inclusión de su voz original suponía el serio riesgo del menoscabo tanto a la marca, como al rostro publicitario, que sin dudas implica una inversión enorme de dinero. En Italia, país que no cuenta con nuestros prejuicios -tendrá otros, no lo sé-, Sánchez puede hablar sin problemas:

Sin problemas, salvo cuando el video llega a ser visto por chilenos, que inmediatamente publican sus comentarios hijos del procedimiento acá descrito. Alexis puede ser ídolo, puede ser la esperanza del deporte que tiene más adherentes en Chile, pero aun así no está inmune del cerco cognitivo impuesto por nuestra historia de abuso, por nuestra forzada idiosincrasia de ontología monetarista, reforzada por nuestras últimas cuatro décadas.

Google reconoce 3.230.000 resultados para la palabra “flaite”, y solo 298.000 para “cuico”. La proporción en Youtube resulta de 8300 y 702 respectivamente. Si el país quiere mostrar de todas las formas posibles que le indigna la carta del club aquel, esperaré con paciencia y esperanza a que ese malestar sea el motor de cambio para las relaciones sociales cotidianas, y no se enfoque a una agrupación privada que en su pretensión caricaturesca de exclusividad, llega incluso a ser tiernamente pintoresca. Desde mañana esperaré ver menos miradas inquisidoras sobre el joven que escuche bachata, música no menos valorable o despreciable que las bandas promedio del Lolapalooza, también esperaré que nuestro vocabulario referido a la reprobación estética o axiológica se enriquezca más allá del comodín “flaite”, e ingenuamente, que los habitantes de Pudahuel podamos poner en nuestros currículums nuestra dirección, sin temor a que el anecdótico dato de la residencia llegue a pesar más que nuestras capacidades intelectuales.

Digo, para creer que nos estamos enojando de verdad, y no que hemos tan solo transformado el dominical analgésico católico de golpearse el pecho, como la expiación del pecado que indirectamente nos invita a cometerlo nuevamente sin temor a romper el orden del mundo que nos acomoda.

10 Respuestas para “Dinámica del desprecio chileno”

  1. Floro says:

    toda la colección primavera-verano

  2. Debo decir que este escrito me parece genial. De principio a fin. Me acuerdo de varios vídeos de Plan Z sobre todo el de “Lo Pintana”.

  3. ¿Quienes representarían la ropa tendida, así por decir no más?

  4. Un alto porcentaje de la fauna “artes y humanidades”.

  5. Floro says:

    Selectors

  6. Rick Zurrekt says:

    ¡Mich!Ta buena la escritura. Contiene lógica, lo que es toda una excentricidad actualmente, y un prometedor atisbo o tendencia suicida hacia el ejercicio deportivo del análisis del discurso. Vamos, yo también escribo, esto tomó al menos dos horas robadas al sueño, o al fútbol. Me daré unas vueltas por aquí de cuando en cuando a ver qué hay de nuevo.

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  • GASTÓN SOUBLETTE

    “La dimensión estética de la consciencia es la base de la empatía entre el hombre y el entorno”

    En Arte y Naturaleza, Revista Aisthesis Nº14, 1982.

  • ÁLVARO OYARZÚN
    “Es a partir precisamente de un trabajo de creación que se puede generar y consolidar un relato que tenga que ver con la historia de la mirada. Desde ahí, todo los posibles tormentos y goces políticos.”

  • LUIS CAMNITZER
    El pintor Frank Stella decía: “si somos los mejores está bien que nos imiten” una frase con tono de presidente norteamericano.

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