El Museo de Bellas Artes hoy: circulación de las elites y vaciamiento en el campo. Por Claudio Herrera
Por Sebastián Riffo el 4 de January de 2012

¿Hasta qué niveles se deberá aceptar el estado anodino, casi miserable del Museo Nacional de Bellas Artes? o mejor dicho ¿hasta cuándo una sociedad interesada en arte y cultura estará expuesta a tanta ruindad e ignorancia política hoy expresada fielmente en los interiores y programas de este museo?
Inicio este breve texto con dos preguntas que creo, muchos se hacen, y no obstante, éstas no tienen ni respuesta ni interés dentro del espacio de la discusión artística, y aun menos, en el ámbito de los intercambios partidarios, militantes, que controlan hoy el despliegue de la producción cultural y de la eficacia social de este museo.
Al Estado-Nación le corresponde idealmente detentar un museo dotado con recursos económicos que redunden auraticamente en un interés social, comunitario y cultural en el más extenso sentido de la palabra. En la actual racionalidad de hacer gobierno -la de la camarilla concertacionista hasta quienes ocupan hoy el gobierno como ejemplo de una fastidiosa circulación de las elites- la cultura museística no es un medio para acumular poder, y más bien, puede desde este mismo estrato comprensivo, ser vista como un activador de sentidos sobre emancipación política, experimentación artística y crítica cultural sobre el sistema. Ciertamente estos asuntos no le interesan a las elites. Es mejor tener sedentario y perezoso este museo, miserable a más no poder.
Desde el inicio del “proceso democrático” este asunto ha ido de mal en peor, y se ha agudizado hasta hacerse innombrable; pues para la masa sin habla o para el receptor atónito ¿qué es este asunto? ¿qué vinculo existe entre la sociedad civil y este espacio? La clase política ha optado por mostrar un museo de pacotilla, un sobrante simbólico para la dominación económica, un informe más de la hegemonía política. ¿Por qué razón un museo central en la experiencia del arte chileno debe ser así administrado, así financiado, mantenido en la indigencia? ¿por qué el “mundo de la cultura” acepta de manera pasiva y subordinada estas operaciones de vaciamiento y desocupación?
Algunas causas de esta dinámica miserable e irresponsable se originan en el funcionamiento interno de la clase política confabulada con la clase empresarial. No ven ni necesidad ni incentivo en dotar a este Museo de reales condiciones materiales, programáticas. De tal modo, la pobreza de sus exhibiciones al día de hoy, es un asunto que atañe a la institucionalidad cultural imperante. La comunidad del arte ya se sabe, es impotente. Algunos datos. El campo artístico lo colman primeramente “artistas” que pertenecen biográficamente a la clase dominante. Esto les condiciona a no tener opinión crítica sobre la estructura social y política del arte, y en el pleno conservadurismo que les caracteriza, son agentes que estabilizan aun más la hegemonía del neoliberalismo en el poder. Observan el mundo sin poder definirlo. La clase dominante no hace demandas sobre el museo ¿quién las hace entonces?
Ya se sabe. En la ruindad epocal hoy atestiguada por jóvenes y viejos, un lugar que sale de veras perjudicado es este museo, así como también las plazas, las bibliotecas, los cines, los zoológicos y las fiestas.
A las clases política y empresarial –que son los dos brazos de un mismo informe- les gusta el kitsch cultural, el eventismo para las masas, la tosquedad maquillada de pseudo cultura, la ignorancia estética normada por la prensa y la televisión. Es esta una clase que se fascina en la medianía del concepto alta cultura, invitando al público a visitar aquellas “macro exposiciones” que instrumentalizadas mediaticamente pulverizan aun más todos los sentidos críticos, experienciales, existenciales vinculados a la producción del arte. El museo ha quedado sin autonomía, sin lógica interna.
¿Se merece lo que queda de sociedad civil esta dominación cultural ejercida por esta macabra elite; los mismos de siempre, esa camarilla interminable, adosada con cemento en el Estado? ¿qué objetivo tiene hoy la nueva administración política de este espacio?
Las conjeturas están cerradas. La penuria y la sordidez seguirán siendo hijas predilectas del sistema de partidos, de la economía mundo, del capitalismo tardio a la chilena; y esto ultimo si que es una especie de maldición sobre la estructura social.
La ideología de mercado ha dejado a muchas escenas del arte chileno convertidas a simples vitrinas de floja mercadería formalista y cobardes palabras. Pocas experiencias revierten este estado de cosas, la hegemonía mercantil quisiera atrapar e inmovilizar todo aquello que sea una praxis venida desde una burguesía exploratoria.
Muchos han evitado afrontar esta y otras miserias del arte, protegiéndose en el paraguas del saber académico, en ensayos sobre academicismo que no pasan la media, y ya nadie lee porque no sirven de nada. Mientras tanto, este museo desfallece, se despilfarra, y de a poco se hace innombrable, tal cual la burocracia intelectual instituida lo ha querido.
¿Por qué este museo debiera estar consignado a la tosca administración habida en los partidos de elite? ¿no sería mejor su autonomía plena, su distancia absoluta de la ignorancia que arrastra el militante-funcionario con su estilo empresario? El “partido atrapatodo”, tal cual fue el informe concertacionista, buscó cosificar sigilosamente la producción artística, logrando al día de hoy una escena del arte empobrecida, pasiva e individualista. El régimen rotativo que le siguió, es otra burla más en asuntos de arte y cultura.
Un dato sobre despilfarros sobre este museo. Hace unos pocos días se entregó un remozamiento urbano en sus afueras. Una “renovación del espacio” sin sentido alguno; inútil y abusivo. ¿Cómo hace su fortuna económica la militancia en el poder? Las enseñanzas están claras sobre el prado.
En la hipocresía del campo artístico se manufacturan objetos que serán expuestos como arte, la academia mirará y escribirá por escribir y los artistas solapados en su silencio general seguirán haciendo “obras”.
Y el museo seguirá siendo un acabado ejemplo de las simulaciones aunadas sobre conceptos de alta cultura, comunidad, política y arte.
El neo-liberalismo operó donde debía hacerlo. Limpió destruyendo de manera solapada y silenciosa la “comunidad del arte”, para implementar sobre la “obra” la transparencia de la comunicación, los fetiches y los operadores políticos.
Si este museo sigue en manos de la clase dominante –la política y la empresarial siempre de la mano hermanadas- su desdicha será tal, que en su interior no habrá forma estética alguna que exprese al sujeto, al arte y la utopía. Tal vez ya nos encontremos en este estadio de la razón instrumental aun sin saberlo del todo.
Claudio Herrera








































Otro gran texto de Claudio -de quién no conozco su cara, para que no se piense que es una felicitación vana fundada en relaciones previas-, que temo nuevamente, tendrá poca lectura en la fauna de las artes y humanidades.
En una sociedad cuya elite construye su rutina basada las certezas metafísicas puestas a costo de sangre en la dinámica social, ciertamente cuesta muchísimo encontrar pensamiento crítico en sus productores artísticos. Y con “sangre” no quiero aludir -solo- a la dictadura, también me refiero a la exclusión creciente en la copia feliz del edén.
Más me parece que la gente a la que Claudio quiere aludir con la esperanza de recibir alguna respuesta anda en esta * aunque claro, tengo un sesgo bien grande y podría -no cre, pero sinceramente, ojala- estar equivocado.
¿Ejemplo? Recordemos los Licenciados en Arte que han pululado en otros textos referidos a temas formales, siempre referidos a externalidades. Pero aparte de la gente de este mismo sitio, echo de menos al resto en textos de esta índole.
* Originalmente, enlacé un comentario de Facebook del artista visual Cristóbal Cea. Lo he quitado a petición de su autor.
gran analisis al problema.
vale la pena preguntarse por planteamientos que solucionen de alguna forma tan macabro escenario.
podemos enfrentarnos a él homologandolo con los demas organismos del estado, todos ellos aquejados por los mismos problemas, los que pretenden a toda costa formar una imagen-pais determinada para hacer ver un estado de las cosas desde el exterior. es este punto el que define como la gente ve la instucion del museo, ya que se les está entregando un producto invisible camuflado por maniobras gubernamentales parecidas a fuegos artificiales.
me pregunto, sí el sistema estatal que maneja las politicas museales en chile no da luces de realizar un cambio (ya que la cultura civica de los chilenos no permitira un cambio gubernamental cercano), ¿como debemos enfrentarnos ante tal perspectiva? ¿tendra que pasar a manos de privados para que pase algo con la actividad museal en chile? ¿un museo nacional de bellas artes PRIVATIZADO? ¿en que estamos pensando..?
de momento el museo sirve como plataforma para difundir (y acallar) un mensaje politico. en base a esto, los artistas y gestores deben tener por mision canalizar la atención hacia otro foco, ya que el museo ha desaparecido y se ha fundido en discursos ministeriales de espectaculo; entonces, hay que crear espacios nuevos, independientes que permitan la circulacion de informacion (de la que carece el sistema de museos en chile). la gente debe VER y OPINAR. debe ser capaz de formar criterio, y de no quedarse con la careta politica.
Hay que revertir la idea de imagen-pais, pero no hacia el exterior (al menos no por ahora), sino que trasformando la forma en como la gente se enfrenta a la creacion artistica hoy en dia, y eso, por ahora, no lo puede hacer el museo nacional de bellas artes.
guuuuuuuuuuuuuuuuaaaaaaauuuuuuuuuuuuuuuu
que texto!!!!
buenisimo!!!!!!!
Ricardo.
Sin ánimo de polemizar y lamentando referirme a algo que es ajeno al texto (que a decir verdad es muy bueno, fundamentalmente por la claridad y espesor de las preguntas que plantea sobre el MNBA en el contexto del funcionamiento del arte en el circuito local) quiero aclarar porqué pedí que C.A sacara el link al que apuntaba su comentario.
El link apuntaba a un comentario en mi muro de facebook de índole social y completamente ajeno al contexto artístico y cultural. Este comentario hacía referencia a la alegría que me provocó el que en el aeropuerto (rumbo a proseguir mis estudios de postgrado en el extranjero) me cambiaran el pasaje para el dia siguiente ofreciéndome una serie de beneficios entre los cuales se encontraba una noche de alojamiento en el hotel sheraton y otros que no nombré pero me importan bastante más: Como un pasaje premio que usaré para volver a exponer en Chile y ver a mis seres queridos a mediados del 2012.
El contexto en el que se incluyó este link me pareció un hecho tendencioso y mal intencionado, sobretodo tomando en cuenta que en publicaciones anteriores el autor se refirió a mi persona como ´care raja´por citar a Gastón Soublette en un texto.
Me molesta tener que volver a ensuciar un buen artículo como el presentemente publicado. Pero ante el ambiguo gesto de eliminar un link declarando que fue ‘quitado a petición su autor´, me veo en la ingrata obligación de aclarar porqué hice esa solicitud y de que trataba ese link.
Por lo demás, creo que este tipo de hechos -donde se critica a un artista no por sus obras y hechos sino por sus circunstancias sociales- son otra arista que empobrece el ya frágil estado de la cultura en nuestro país.
No voy a referirme más a este tema ni responderé a otro comentario en esta discusión pues, como señalé anteriormente, no es mi intención desviar la atención del artículo principal ni alimentar al ´cahuineo´; que lamentablemete suele crecer a costa de nuestro campo cultural.
Lo siento C.C, pero tiene mucho que ver:
“El campo artístico lo colman primeramente ‘artistas’ que pertenecen biográficamente a la clase dominante. Esto les condiciona a no tener opinión crítica sobre la estructura social y política del arte, y en el pleno conservadurismo que les caracteriza, son agentes que estabilizan aun más la hegemonía del neoliberalismo en el poder.”
Claudio Herrera, en el texto que deberemos creer que leíste.
Porque además de la “aclararación”, nuevamente las centenas de personas que visitan esta página verán cómo los Licenciados en Artes Plásticas, o afines -a excepción de los que también forman parte del sitio- se hacen olímpicamente los huevones ante textos como los de Claudio Herrera, u otros míos o de Sebastián Riffo que plantean cuestiones bastante cotidianas. Da para sospechar, y si la sospecha no es cierta, no tenemos todavía cómo rectificarla. Por si fuera poco, cuando eliminé el enlace te lo envié en el mismo momento, dentro de un chat, para que lo revisaras, y no dijiste NADA. Así que la pataleta me parece bastante forzada.
Y te llamé care raja no por haber citado a Soublette, sino por haber utilizado su cita como reafirmación de un discurso anticientífico, que no existe en el autor; poner palabras en boca de otros recibe en el día a día respuestas mucho más graves que una simple expresión.
Señor C.A
Me parece que usted es una persona tremendamente clasista
no ensucie buenos textos con sus prejuicios y habladurías que parecieran solamente inflarle el ego a usted mismo.
Luis:
Lo que nos parezca importa muy poco en una discusión; importan las evidencias. De su bravata personal, no extraigo ninguna más que una defensa filial y la incomodidad ante un tema tabú.
Christian:
Me parece inaceptable que tu inseguridad sea tal, que tengas que recurrir a maltratar a otros para validar tu propio punto de vista.
Me parece absolutamente innecesario y absurdo. Creo que es un problema de la actual sociedad donde a veces se premian estas competencias sin sentido y la arrogancia. Creo que antes de andar planteandose estas retoricas a veces retrogradas, seria mejor preocuparse de ser mejores personas.
Andrea:
Lo inaceptable es que a falta de argumentos, se necesite afirmar una supuesta inseguridad mía, lo que se llama “falacia ad hominem”, que incluso, aunque fuese cierta, no revela argumento alguno en la discusión.
Y me gustaría me indicaras dónde he “maltratado” a alguien. Con cita textual por favor, para proceder a dar las disculpas del caso. Si no, tu escrito no sería más que una mentira piadosa.
Veo que es más fácil centrarse en mí, alguien que comentó celebrando el texto, que dar una sola, por pobre que fuera, reflexión de lo planteado en el escrito. Incluso es más fácil apelar a la retórica simplista de la última línea; ¿algún antecedente que indique lo contrario en mí?
Y después el prejuicioso es uno: por extender a un grupo concreto una pregunta, ¿no puedo ser sino clasista y “mala persona”? ¿hay alguien por ahí que pueda entablar alguna razón fundada y no simples sentimentalismos?.
Es un buen texto diagnóstico; esperaré el texto de las propuestas!
hola Christian, me parece interesante que te refieras a un quehacer artístico con demostraciones científicas, considerando ambas son fuentes del conocimiento paralelas, es decir, sería como decir: “necesito pan, me das pan?”, una reiteración se llama? Por favor, corrígeme tú.
He leído el texto en cuestión (La Impostura Cea-Muhr…) y bueno, suena fácil criticar desde la teoría, respaldo de famosos teórico tenemos todos, más heroico es poner el pensamiento en concreción. Y más patético es querer ser parte de este sub-circuito, si entendemos el ejercicio como algo honesto y ético.
No defiendo específicamente a Cea-Muhr, y valoro TU ” cara de raja” de decir frontalemente lo que piensas en un medio público, tu medio público (en el cual, aprovecho de decirte que por más que busqué, sólo vi texto), y me molesta el tono que ocupas en tus textos, en tus respuestas, tu ira. No crees que sería mejor proponer en vez patalear?
En Chile es parte de la historia matar a tus propios compañeros.
Yo creo que un pensamiento positivo, como la vía para hacernos cargo de toda esta crisis con responsabilidad y compromiso. En mi humilde opinión, espero tu respuesta constructiva. Saludos, c.
Luego de darle vueltas al asunto, creo que en relación a lo que dice Christian en el tercer párrafo del primer comentario, éste estaría inadvertido del accionar de Cea. Pues lo conozco desde la proximidad familiar del taller.
Hace ya bastantes años que comparto con él, fue mi ayudante en un “experimental” curso con Voluspa Jarpa. Recuerdo con mucho cariño la vez que me ofreció trasladar mis cuadros en auto cuando no tenía cómo hacerlo o las veces que nos quedábamos conversando hasta muy tarde en nuestro taller. Sé, de primera fuente, que Cea no es un hijito de papá, pues, perteneciendo a la clase dominante, se las ha tenido que valer con sus propias armas para idear un cuerpo de obra con un importante espesor reflexivo y crítico. O sea, te podría decir que hasta le traduce los textos a otros artistas que no saben inglés para que postulen a cosas, y, de hecho, fue uno de los primeros que me facilitó un video para la inaugural exposición de Emco.
En ese sentido, creo que le apuntaste a un artista que no es al que se refiere Claudio, es cierto que los hay, pero él no. Si miras su trabajo te darás cuenta de las cosas que allí se plantean.
Ahora bien, luego de leer a Claudio, he comprendido que éste no busca personalizar las problemáticas de las que escribe, ya que, como diría Camila Vallejos, se trata de un problema que es de orden sistémico, pues cualquiera puede estar de un lado o de otro. Lo importante, creo yo, es plantear salidas posibles al entuerto en el que nos encontramos, más allá del hecho de andar de inquisidor. Por lo pronto, creo que deberíamos hincarle el diente a esto:
http://www.consejodelacultura.cl/portal/index.php?page=articulo&articulo=14424
Estimada Camila
Debo mencionar que nunca ha sido fácil criticar desde la teoría, recordemos que la teoría es un descubrimiento de las potencialidades que yacen en el interior de un determinado campo de realidad sobre la cual se desarrolla. Se trata de una actividad social vital y comprometida de quien busca vivir en comunidad. Hacer teoría es tan válido y respetable como hacer una obra, es otra forma poner el pensamiento en concreción.
Por otro lado, no creo que Christian busque matar a sus compañeros, sino más bien busca remecer las conciencias de quienes sienten que todo está bien. //entremedio de tanta fiesta y diseño//
Esto también lo digo tomando en consideración algo que tu haz dicho:
¿Sientes que tu generación está en la misma que tú?
“Yo creo que mi generación comparte el hecho de tener inquietudes más privadas e intereses más estéticos. Ya no existe tanta necesidad de producir discursos sociales o políticos que estén más allá de lo visual.”
http://www.paula.cl/blog/arte/2008/10/27/pino-gay-nueva-marca-chilena/
¿Realmente crees que no existe tanta necesidad de producir discursos sociales o políticos que estén más allá de lo visual?
Carolina:
Nunca he planteado que al arte deba referirse en base a “demostraciones científicas”, en los términos de su método de conocimiento; la ciencia trabaja con procedimientos de lo real, y el arte es más bien la relación de un sujeto-subjetivo con lo real. Otra cosa, es que plantee que las afirmaciones deben evidenciarse, pero es una condición de conocimiento más general que la ciencia.
Lo demás, hay muchas cosas que no entiendo de tu comentario, como:
o
Por lo que prefiero no responder antes que hacer una interpretación errada.
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Y relacionándolo con el contexto general, acá se confunde la confrontación de ideas con la confrontación de personas. No conozco a nadie de los que han escrito acá, salvo a Sebastián, por lo que no tengo forma de saber si son buenos o malos, si son personas de fiar o no. Y de hecho, por mi visión del mundo, concedo una duda positiva ante mi desconocimiento: asumo que la gran mayoría de las personas se mueve por intereses justos a nivel personal. Lo mismo sucede en términos profesionales.
Acá lo que lamentablemente se mal interpreta, es la interpelación a la expresión de alguna posición crítica a un texto que, quierámoslo o no, nos interroga a todos, y que como dice Carolina, pide propuestas que dada la confusión que trato de enunciar, han debido postergarse.
Admito que entré a un terreno ambiguo y personal al haber puesto el enlace que puse. Sin embargo habiendo reconocido eso ante el involucrado, procedí a eliminarlo. Pero lo curioso es que el cumplimiento de lo requerido, es lo que ha causado las acusaciones sin base, y las menciones hacia mi persona que poco deberían importar; como si yo tuviera tanto poder.
Si al hombre que provocadoramente minimiza mi nombre a iniciales le molestó la explicación que dí, podría haberla dado en tiempo real cuando le fue consultada. Ya no puedo hacer más.
Y en cuanto a las propuestas, lamentablemente no hay recetas ni soluciones mágicas. Pensemos en un momento en el arte visual pakistaní de los últimos 25 años. ¿Notaron algo raro? que no tenemos idea de qué ha hecho la sociedad pakistaní en lo que nosotros llamamos arte visual. Ahora pensemos porqué puede suceder eso. Bueno, sucede que como país, no estamos tan lejos de esas causas, tampoco estamos cerca por suerte, pero nos falta un largo recorrido de desarrollo humano como diría el PNUD, para recién exigir como derecho social y colectivo, la manifestación sustancialmente moderna que es el arte, cuando todavía son un lujo las más básicas.
Por eso escribo sobre clasismo, sobre fútbol, sobre arte callejero. Por lo mismo no escribo sobre los artistas de la clase dominante, que no es que no se merezcan que se les mencione, al contrario, pero concordarán en que ya hay gente haciéndolo, y alguna es muy buena.
Mientras en Chile se le siga diciendo “flaite” al que es más pobre que uno, el texto de Claudio Herrera se mantendrá en su calidad de interrogación abierta e irresoluta.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=2ghIVG7zq_g&gl=CO
Bueno Christian, siempre es bueno discitir, aunque hace rato que me salí de estas lides, e inicié un camino más bien solitario, experimental y exploratorio. Y lo decidí justamente, por la lata de escichar a los mismos sobándose la espalda, diciéndose a sí mismos lo complejos y especiales que son. Findé un colectivo, habitamos en ñuñoa también, hemos creado audiencia, traído artistas, expuesto, publicado…igualmente a nivel de trabajo personal. O sea, acá no estamos entre newbies, me imagino? Y digo esto porque si no somos pendejos, podemos entonces saber un poco, de qué se trata todo esto. Unos caen y no pasa nada. Otros suben y no pasa nada. Si logramos debatir sobre ideas y no personas, podemos elucubrar un debate espeso.
El tono (insisto) aún se base en cuestiones sociales, cito a Riffo:
” (…) Recuerdo con mucho cariño la vez que me ofreció trasladar mis cuadros en auto cuando no tenía cómo hacerlo o las veces que nos quedábamos conversando hasta muy tarde en nuestro taller. Sé, de primera fuente, que Cea no es un hijito de papá, pues, perteneciendo a la clase dominante, se las ha tenido que valer con sus propias armas para idear un cuerpo de obra con un importante espesor reflexivo y crítico (…) ”
Este tipo de comentarios, no aleja los temas para abrir la discusión, más bien la achata y deja en evidencia el lugar desde adonde ustedes elaboran vuestras sinapsis. Si este no fuera tema, sencillamente no se mencionaría, pero está presente una y otra vez. En la medida en que sigamos resaltando esta tontera, seguirá existiendo.
No vi trabajo tuyo más que texto, a eso me refiero.
Lo del sub-circuito, necesito explicarlo?
Coincido con que el mundo no soporta más banalidad y al revés, requiere acciones urgentes. Entonces desde esta afirmación, proponer no es desacbellado. Eso es lo que les critico.
Sin más vueltas,
saludos
c
Bueno Carolina, si te refieres a ver obra mía, puedes ingresar al enlace que aparece en mi nombre, y que redirecciona a mi sitio personal, Ahí lo que menos encontrarás son textos. Del sub-circuito, entiendo qué es eso, pero no ” Y más patético es querer ser parte de este sub-circuito, si entendemos el ejercicio como algo honesto y ético”, ¿quién ejecuta el verbo “querer”? ¿el “ejercicio” se refiere a ese “querer” o a otra acción anteriormente enunciada?.
Ahora, de lo que menciona Sebastián, diría que sí y no. Pues por un lado nos da cuenta de lo que explico en mi comentario anterior: acá no tenemos cómo evaluar personas, ya que además de estar lejos de nuestro alcance gnoseológico, de estarlo no nos aportaría nada al tema.
Pero por otra parte, hay cuestiones incómodamente necesarias. Si revisamos el dato de que la mayoría de los astrónomos chilenos pertenece a los dos quintiles más altos, lo cierto es que a la astronomía no le pasa nada. Podemos decir que es algo lamentable desde la igualdad de oportunidades, pero la astronomía como disciplina no recibe ningún menoscabo por ello.
¿Es igual en el arte? ¿podemos hablar tan sueltamente de “arte chileno”, en un país en donde el 80% de la población tiene un nivel de vida equiparable al de Angola, esto es, sin la garantía del cumplimiento de sus derechos más básicos; con la imposibilidad de desarrollar eso que se llama subjetividad? Yo no me arrugo en decir que no. Aunque eso me deje solo, aunque eso haga que mi trabajo artístico se salga del flujo social al que todo mamífero desea pertenecer. No es bonito, pero como diría Richard Dawkins, prefiero una verdad incómoda antes que una dulce mentira.
En algún momento de la historia humana, y me atrevo a generalizar más allá de occidente, los imaginarios colectivos, las representaciones del mundo a escala intersubjetiva -el sueño utópico de la segunda escuela de Frankfurt, tras la obra de Habermas- estaban en manos de las artes. Independiente de que Beethoven buscara plata para demostrar que no era menos que la nobleza, o que Liang Tsai Ping hiciera de su música un ejercicio introspectivo y espiritual. Las lógicas de producción todavía dejaban un espacio suficiente para que el trabajo abstracto tuviera una socialización que, aunque lenta, al menos sí era efectiva. (Respecto a Beethoven, recomiendo el libro “El efecto Beethoven” de Diego Fisherman).
Desde la revolución industrial y su consecuente despliegue técnico sin precedentes, sumado a la consolidación de los medios de comunicación masiva, tal espacio intersubjetivo se determina con suerte, por la publicidad. Y ya sabemos a qué lógicas esta responde.
O sea, hace unos 5 años, me regalaron una entrada para ver a los tachuelas, y el 80& de sus chistes eran parodias a comerciales y hechos televisivos. O una más fuerte, a principios de los 70 la gente se saludaba en la micro y conversaba sobre qué libro de la editorial Kimantú iba leyendo. Mis abuelos lo vivieron. Hoy todas las salas de espera tienen un televisor, puesto en la farándula.
Algunos han aprovechado el remezón, la nueva orfandad del arte, para desde su autonomía reflexionar sobre sus procesos, y esto está muy bien; es como la investigación para la medicina, se necesita para renovar la fuente de nuestra paleta material, o dicho en idioma artíshtico: renovación de dinámicas de soporte y puesta en escena de dispositivos. Pero sería desastroso que los médicos estuvieran todos en los laboratorios y ninguno en los consultorios -chucha, no estamos tan lejos de eso…-.
Cuando Claudio Herrera hace sus preguntas ¿creen de verdad con que bastaría con cambiar un director? ¿con poner más fondos? ¿con construir otro MAC para llenar con las obras que faltan?. Cuando en el texto se interroga por una hipotética privatización del Museo, lo triste es que funcionaría. Tendríamos a decenas de marcas intentando lavar su imagen y pagando menos impuestos financiando como nunca a curadores y guías. Tendríamos concursos completamente independientes, y tendríamos estrategias de marketing que harían la sigla MNBA tan popular como la sigla CHV. El problema es que eso no sería un museo, no sería el resultado de la memoria estético-visual de una cultura, aun en su ausencia, sería una galería grande y masiva por la necesidad de mantener tremendo edificio y pagar tantos sueldos. Porque los mamíferos necesitamos cohesión social afianzada por lazos de confianza, y el neoliberalismo con su ideología anticientífica -no es casualidad que en Chile la derecha supersticiosa lo adscriba- nos quiere hacer creer que no necesitamos nada más que un recurso para desarrollar nuestras ganas. Y eso se parece peligrosamente, a pesar de que puedan tener intereses completamente diferentes, al arte que se produzca en un pequeño círculo social, ajeno incluso a que se le nombre como tal.
Estaba leyendo el comentario principal que pertenece al señor Claudio Herrera, al cual no conozco personalmente, pero si su obra. El texto me parece exepcional, rarisimo en estos tiempos. Pero los comentarios que le siguen, los considero una chimuchina atroz.
Creo que lo que corresponde es “entender” lo que arriba se ha propuesto como un texto inteligente a la reflexion y a la critica, hoy tan necesarias.
Mis disculpas de antemano.
Muy buen sitio para saber de arte.
Felicitaciones!
e.
Que buen sitio de refelxion sobre el arte,
muy bueno los textos
soy de valdivia, y aqui no pasa na¨’
el texto sobre el museo esta muy bueno, felicitaciones a quienes lo escribieron.
Eduardo Aravena
Me quedo pensando en las soluciones, para ello tal vez “El plagio es necesario. El progreso lo implica. Retoma la frase de un autor, se vale de sus expresiones, cancela una idea falsa y la sustituye por la idea correcta” (Conde de Lautréamont)
Hay que dejarse de moralismos y mirar con claridad lo que está pasando. El texto de Claudio Herrera da un dignóstico. Entonces ahora cómo tratamos esta situación?
Creo que en Chile no hay arte verdadero, sino puras poses.
Los artistas son en su mayoria unos pavos de la burguesia.
Me canse de tanta tontera, ¿como es posible tanta mediocridad, tanta falta de rigor y valentia CON EL ARTE HOY?
Le deseo suerte a los nuevos artistas, a quienes vendran en los proximos tiempos.
la concertacion (concentracion) y PIÑERA QUE ES UNA PIRAÑA son la misma cosa mala.
E,
Creo que es útil buscar maneras de acercar personas distintas al museo, que la diferencia con sus esquemas tradicionales se genere desde una práctica concreta, desde una propuesta que lo transforme en otra cosa. En octubre del año pasado se realizó Vexations de Erik Satie y el museo estuvo abierto por primera vez en su historia durante 28 horas seguidas. La gente asistió por miles al museo y durmió en el piso del hall central mientras escuchaba un piano repetirse incesantemente. Desgraciadamente no todo el mundo supo, la crítica (si es que existe) no comentó al respecto y para muchos pasó desapercibido aquel acto de transformación del MNBA. Este año pretendo volver a convertir el museo en algo nuevo y es muy posible que muchos ni siquiera se enteren o los parezca irrelevante. Si le interesa visite http://www.arsomnis.com/reunion y difunda la campaña.
Estimado Sebastián:
Un gusto tenerte en este sitio. Aunque no pude ver Vexations ni Musicircus por trabajo, sí me enteré de ellos, y siendo también admirador de John Cage me parecen un trabajo grandioso, del que aprovecho de felicitarte sinceramente.
Sin embargo leo un cierto dejo de melancolía en tus palabras, justificada si es que has sentido que tu trabajo no ha tenido la acogida necesaria. Y eso me parece que no es solo un tema subjetivo, sino que tiene que ver con los temas de fondo que acá hemos intentado debatir. Por ejemplo, mencionas que “para muchos” pasó desapercibido el acto de transformación en el MNBA. De acuerdo, y es lamentable, pero ¿quiénes son esos muchos? ¿los del “mundillo”? ¿la gente que nunca ha ido al museo y que podría haber visto que se usó de otra forma?
Creo que esa “indiferencia” de la crítica validada académica-institucionalmente (o sea, los que ganan plata ya sea con fondos o auspicios, no por la wena onda como nosotros) es parte del margen necesario para que tú puedas trabajar con la independencia que lo has hecho, y eso lamentablemente tendrá una consecuencia en la audiencia.
O sea, mientras sigas haciendo tu obra con inversión personal o con apoyo directo de cercanos, serás marginado de los panoramas oficiales, de las revistas y las notas esporádicas de algún canal.
Es por eso que creo que en lo que dices al final, habría que agregar que no todos los que no se enteren pensarían que es irrelevante, y que quizá muchos de los que pretenden que sea irrelevante, son los que se enteran y prefieren que nadie más lo haga.
Al menos, si de algo sirve, cuenta con nosotros en lo que respecte a difusión.
Saludos cordiales, y mucho éxito en este nuevo desafío.
Estimado Christian:
Tienes toda la razón, hay un dejo de melancolía. No se trata realmente de quiénes vayan, si no la falta de redes de apoyo más sólidas. Poca prensa y cero crítica ante un acontecimiento único. Es cierto que mientras uno esté al margen del establishment esos espacios serán ocupados por el espectáculo cultural…uno debe seguir trabajando en lo que cree, contra cualquier adversidad.
Sería de gran ayuda si pudiesen ayudar a difundir la campaña de ¨Reunion.¨ (www.arsomnis.com/reunion)
Quedo atento a cualquier requerimiento.
Saludos cordiales.
en chile los artistas piensan poco, se dejan llevar por modas, y no critican nada, realmente son unos nenes muy burgueses.
besos al chuto de mi novio.
Nacha.
que facil es convertirse en opinologo hoy en dia. Despilfarrar argumentos sin fuentes claras, sin investigación, solo retorica que encadena una palabra después de la otra aparentando algún gesto de lucidez, pero sin una real profundidad. Referirse al MNBA sin hablar de políticas culturales, de la atomización de la universidad de chile y de la consecuencia que esto significo para la estructura invicible de un pais que exportaba modelos de pensamiento (escuela de stgo), de su historia durante la dictadura, la seudo transición, la constatación de que la alegria no llego, y que muchos de los representantes de la resistencia cultural se convirtieron en creativos de agencias de marketing… que naif hablar del MNBA sin constatar su condición de dependencia de la DIBAM, y esta del MINEDUC, y entender que el problema de la privatización de la educación es integralmente trasladable al de la cultura. Así como regañas que los artistas están ahi haciendo mal la pega, te invito a revisar tus mapeos mentales, tu comprensión holistica del medio, y por lo menos en alguna parte de tu texto citar alguna reunión que hallas tenido con el director del museo para criticar con fundamentos… el resto caballero, es opinologia….
estimado enrique
creo que no entendiste nada
leelo de nuevo y con mas lucidez, pues esta claro del todo, como el agua,
pelusa